El Gobierno anunció la resolución del conflicto pesquero en el sur argentino y garantizó la continuidad de las actividades, tras la firma de un acuerdo entre representantes de los trabajadores y cámaras empresarias. En los primeros días de julio, los trabajadores nucleados en el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) denunciaron un recorte del 40% en el pago del salario acordado en paritarias, mientras que desde la industria sostuvieron la imposibilidad de mantener esos valores en el marco de la pandemia de coronavirus. La protesta afectó a la flota de altura del langostino y ocasionó millones de dólares en pérdidas, en plena campaña de captura de esta especie, la principal del sur del país.

En la firma del acta participaron la Cámara de Armadores de Pesqueros y Congeladores de la Argentina (Capec), la Cámara Argentina Patagónica de Industria Pesquera (Capip) y representantes de SOMU. El acuerdo contempló una recomposición salarial para los marineros del período 2020-2021, compensaciones por producción y una suma, de carácter extraordinaria, para los trabajadores de buques merluceros.

El subsecretario nacional de Pesca, Carlos Liberman, aseguró que "la pandemia puso al negocio en un lugar extremadamente difícil", y destacó que, más allá de los reclamos, los tres actores que formaron parte de las negociaciones "fueron conscientes de privilegiar el camino productivo".

Las cámaras empresariales, por su lado, remarcaron: "Si bien se logró un acuerdo a corto plazo, sin duda es el camino que debemos transitar, para obtener consensos más profundos".