Cambió la tendencia: el consumo subió por encima de la inversión. Es la primera vez que sucede desde que inició la pandemia, cuando la actividad económica sufrió un brutal desplome durante el segundo trimestre del 2020. La inversión, que por cierto ya logró superar los niveles prepandemia, se tomó un descanso frente a la incertidumbre durante la segunda ola, y permaneció frenada durante el segundo trimestre del 2021. El consumo, en cambio, aunque obviamente desaceleró su dinámica, creció 1,1%.

Los números fueron publicados por el Indec. La segunda ola golpeó a la economía nuevamente y le puso un freno a la por ahora lenta recuperación de la actividad productiva. La caída del PBI durante el segundo trimestre del año fue de 1,4%. Las restricciones relativamente rígidas de la segunda ola impactaron, tal lo dicho, con un parate en la inversión, y con una desaceleración del consumo, que todavía está en el pozo generado por la pandemia.

Pero, con todo, el desempeño de la economía durante la segunda ola fue mucho mejor que el de las restricciones particularmente duras del segundo trimestre del año pasado, cuando la actividad sufrió un desplome inédito desde lo histórico, con una contracción de 15,5% del PBI, de 18,9% en el consumo y de 27,3% en la inversión.

Desde entonces, siempre el rebote de la inversión fue bien por encima de la recuperación del consumo, que fue mucho más lenta. Y es que, por empezar, el ingreso de los asalariados sufrió mucho más que el excedente empresario durante la pandemia. En ese sentido, hay datos solo hasta el primer trimestre del 2021: mientras que la masa salarial cayó 5,3% real anual, la parte de los ingresos de las empresas subió 16,7%. Las remarcaciones de precios de las empresas funcionaron mejor que las paritarias.

A la par, la extraordinaria caída de la inversión durante lo peor de las restricciones del segundo trimestre del año pasado llevaron a que se produjera destrucción de capital. En aquel entonces la participación de la formación bruta de capital fijo llegó a 9,8% del PBI, niveles comparables con la incertidumbre histórica de la hiperinflación. A medida que la economía fue volviendo a la normalidad, también volvió a parámetros usuales esa variable: en el primer trimestre del 2021 trepó a 17,4% del PBI. Ahora, en el segundo trimestre, quedó en 15,6%.

Desde ACM reseñaron lo ocurrido en el segundo trimestre del 2021: “La adquisición de bienes de capital permaneció invariante con respecto al primer trimestre de este año. El motivo de lo anterior es que en el primer trimestre y el último trimestre del 20202 se recuperó una gran parte de la descapitalización que tuvo lugar durante la cuarentena, sumado a la gran incertidumbre actual que generó una parálisis en torno a los planes de inversión. Por otra parte, el Consumo privado tuvo una suba del 1,1%, desacelerándose respecto al trimestre anterior debido a la aceleración de la tasa de inflación y la consecuente caída en el salario real”.

Los números privados extienden las noticias hasta julio: según el Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala (ITE-FGA), la inversión cayó 1,2% respecto a junio, en la comparación libre de estacionalidad. Señalaron al respecto: “La inversión esta estancada en los niveles de finales de 2020. A pesar de haber recuperado lo perdido en la segunda ola de abril y mayo, todavía no logra situarse en la dinámica del crecimiento”.

En el segundo trimestre, por su parte, las exportaciones crecieron 5,7% trimestral desestacionalizado. Y por último las importaciones: subieron 5,4%, señal de que, pese a la interrupción de la segunda ola, la economía sigue en su camino de recuperación.

Para lo que viene, la expectativa es que el 2021 redondee una recuperación de cerca de 8% y que el rebote continúe durante el próximo año, en línea con el proyecto de Presupuesto 2022.

Desde LCG señalaron: “Si bien esperamos que este año el PBI crezca alrededor de 7,6%, casi todo el crecimiento esperado estaría motivado por el efecto del arrastre estadístico que dejó el último trimestre del 2020, de 5 puntos. Es probable que la actividad se recupere en sus mediciones trimestrales debido a que los cierres de actividades observados en el mes de mayo impactan en las bases de comparación. En nuestras estimaciones recién en el año 2022 el pais recuperaría niveles de actividad comparables a los del año 2019. Eventualmente se podría generar un mayor impacto si se logra recuperar fuerza en el nivel de consumo privado, pero esperamos que esto sea en el margen”.

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