El presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), Claudio Cesario, sostuvo hoy que el sistema bancario debe "cuidar al ahorrista" para que no pierda ante la inflación y lograr una mayor bancarización con inclusión financiera, de manera de poder reducir el uso de efectivo y la informalidad.

"Es esencial cuidar al ahorrista, generar confianza y retribuir a quienes depositan sus pesos para que no pierdan ante la inflación. Técnicamente, es fundamental que la tasa sea positiva en términos reales. Solo así podremos salir de un sistema prácticamente transaccional y crecer en depósitos a plazo, que son la materia prima de nuestro sistema", dijo este mediodía Cesario, durante un encuentro con la prensa.

El presidente de ABA -entidad que agrupa a los bancos de capitales internacionales- sostuvo que "hoy estamos frente a una nueva gestión de Gobierno que asumió hace pocos días" y celebró "que el proceso electoral y el traspaso de mando se hayan realizado en forma pacífica y en el marco de la democracia, en momentos en los que la región atraviesa gran conflictividad".

En lo que respecta a 2019, Cesario dijo que "fue un año muy difícil en materia económica: recesión, alta inflación, controles cambiarios y un aumento del nivel de pobreza que preocupa a todos".

En lo que refiere al sistema financiero, el titular de ABA resaltó que "el año termina con reducción en el crédito al sector privado y con una salida de depósitos en dólares desde las PASO del 45%".

"Por lo ácido del stress test, en cualquier otro país ese porcentaje hubiera generado un colapso sistémico. En nuestro caso, sirvió para demostrar que lo que venimos diciendo respecto de la solvencia y la liquidez del nuestro era cierto, se cumplió en tiempo y forma con los depositantes honrando los contratos firmados, resultado de la aplicación de rigurosos criterios de liquidez y normativa prudencial que establece que sólo pueden tomar dólares quienes los producen", destacó.

Además, Cesario advirtió que alrededor del 35% de la economía argentina "opera en negro perjudicando a trabajadores, empresas y al propio Estado".

A modo de ejemplo señaló que "en el sistema por año se acreditan pesos (sueldos, jubilaciones y planes) equivalentes a US$120.000 millones y salen pesos equivalentes a US$ 65.000 millones" y que "si nos propusiéramos bajar anualmente un 20% el uso del efectivo la recaudación fiscal podría incrementarse por año en aproximadamente US$5.000 millones".

Para lograr esta meta -agregó Cesario- resulta imperioso "contar con un programa económico y fiscal robusto que enfrente estos problemas".