Consultado sobre qué enseñanza podría extraer América Latina sobre la forma en que China sacó a millones de personas de la pobreza, Osvaldo Gonzáles consideró que "Es difícil pretender importar la experiencia china, en primer lugar porque se trata de un mercado gigantesco y eso es una gran ventaja a la hora del establecimiento de la inversión extranjera. Deng Xiaoping tenía clara la idea de la apertura comercial, a la inversión extranjera, a la tecnología. Y entendió, y esto es interesante, ya en la década de 1980, que con la dinámica tecnológica y cómo iba a impactar era claro que ahí se estaba definiendo el poderío económico de las naciones, por lo tanto no había que darle la espalda al conocimiento sino al contrario, embarcarse en esa pugna. Ahí sí podemos destacar que el énfasis que otros países le dan a la I+D, el impulso a la ciencia, a la innovación y la tecnología, la verdad es demasiado minúsculo en la región para el momento histórico que estamos viviendo".

Para el economista chileno "yo pondría el énfasis ahí, en la necesidad de mejorar la calidad de la educación, y de colocar la innovación en el centro de la agenda pública y no en minúsculos ministerios con presupuestos aun más minúsculos que básicamente no son más que un saludo a la bandera. En un contexto en el que vivimos en la llamada sociedad del conocimiento nuestros presupuestos tanto públicos como privados le asignan muy poca relevancia, y así lo único que estamos haciendo es perder una oportunidad y seguir empequeñeciendo en términos relativos frente a los desafíos que plantea el siglo XXI".