Aquellos que analizamos la economía no podemos hacerlo solo desde el confort del dogma y mucho menos desde la comodidad del escritorio. Nuestra ciencia debe dar respuesta a los conflictos diarios y hoy, la inflación por especulación es un desequilibrio severo, por eso es importante la unidad en la acción para frenar a los vivos.

El aumento generalizado y sostenido de los precios de bienes y servicios es un mal endémico de nuestro país, tiene que ver, en mayor o en menor medida, con una gran cantidad de factores que, por sí solos o, en el peor de los casos, en forma conjunta, conspiran para que este sea un problema estructural de difícil solución.

Mientras que en el gobierno de Mauricio Macri la inflación registró un acumulado total de 300% (según el consenso de privados, dado que el primer año hubo un apagón estadístico a nivel nacional), cuyo motivo principal fue la voracidad de las devaluaciones, desde la asunción de Alberto Fernández los precios habían comenzado un sendero consistente de descenso hasta que se encontraron con la intransigencia del coronavirus.

A partir de acá, todo se desajustó, pero no por razones económicas, sino por las avivadas de aquellos que no entendieron la gravedad de lo que está ocurriendo, o peor, entendiéndola decidieron aumentar los precios con la única razón de usufructuar la situación. A partir de allí el gobierno diseñó una serie de medidas para evitar los desbordes de los precios, como el programa “ Precios Máximos”, donde ingresando con tu celular a esa web vas a poder ver el precio máximo de más de 2500 productos. Pero claro, el rezago de la medida y la propia situación del Covid19 complejizan la articulación y el control.

Ahí vas a poder desplazarte por el listado para ver cuáles son los precios máximos establecidos, o vas a poder escribirlo directamente donde dice “Busca por producto, marca, EAN”.

El Congreso, con la Cámara de Diputados trabajando fuerte en este sentido, entendió que los poderes del Estado no pueden estar ausentes en evitar que los especuladores triunfen. La Ley de Defensa al Consumidor, Ley de Lealtad Comercial, Ley de Defensa de la Competencia y la Ley de Abastecimiento, son instrumentos que deben utilizarse en ese sentido y el legislativo ha dotado de practicidad a esas normas.

Pero no alcanza, la coyuntura actual nos demanda ser consumidores más responsables y ante la estafa en los comercios debemos usar las herramientas disponibles para cuidar nuestro bolsillo y el del resto.

Por eso, para denunciar sobreprecios, la Secretaría de Comercio habilitó un mail de la Dirección Nacional de Defensa del Consumidor y Arbitraje del Consumo: consultas@consumidor.gob.ar y vía Twitter @DNDconsumidor y a través de su página web.

Puntualmente, ingresando a precios máximos vas a encontrar un formulario como el siguiente para denunciar los abusos, solo deberás llenarlo con los datos y listo.

Otra de las herramientas más rápidas y sencillas para denunciar los abusos es ingresando a Defensa del Consumidor y ahí, con simples click vas a poner al ejecutivo a tomar medidas contra los especuladores. Ya hemos visto el cierre y clausura de varios locales.

Solucionar el flagelo inflacionario requiere pericia, decisión y muchos años, el gobierno actual había empezado a caminar ese camino, pero la realidad hace que como consumidores debamos tener un rol distinto, preponderante, por nosotros y por el otro. No vamos a frenar la inflación con esto, pero si vamos a frenar la estafa que significa que nos quieran cobrar cualquier cosa.

* Analista Económico – Diplomado en Adm Publica y Políticas Sociales