El ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, publicó un esbozo de programa económico para la pospandemia. Incluye algo de incentivo fiscal a la inversión productiva, crédito barato y obra pública. Además, exhorta a incluir laboralmente a los desempleados y trabajadores precarizados mediante una libreta que, de algún modo, blanquee la relación laboral, con aportes patronales para un fondo de desempleo. Por último, promueve un peso más devaluado para proteger a la producción nacional.

En ese sentido, destacó que un peso más devaluado ayudaría a evitar medidas como el actual cepo cambiario hard: "Tipo de cambio real que empuje a las exportaciones y proteja sin burocracia al mercado local (ejemplo: restricciones a importar); en definitiva con un sabio equilibrio entre la protección al trabajo y la necesaria competencia, son los pilares de un programa de crecimiento con inclusión".

La frase está destinada a causar polémica: en los primeros seis meses del año, el precio del dólar trepó 17,7%, bien por encima del 13,6% de la inflación. Es decir, mejoró su competitividad. Los precios de los dólares paralelos, sin embargo, desafían esa idea y dan cuenta de que algunos factores de incertidumbre generan una expectativa devaluatoria. Pero existe una discusión histórica acerca de si realmente una devaluación logra incentivar a las exportaciones y redunda en un carácter expansivo. Por el lado de los costos de los empresarios exportadores, lo que implica es una baja del ya golpeado salario en dólares (y en pesos, mediante la inflación que sigue a una devaluación). 

Para el corto plazo, el documento publicado por Consenso Federal prevé un repunte de la actividad económica, tal como el que se viene verificando, de la mano de la reapertura de los sectores que encontraron limitaciones por el aislamiento obligatorio.

En ese sentido, distinguió entre un rebote y una mejora consistente en el cambio de política en la cuarentena: "Algunos hablarán de rebote pero no es así. En economía no existe el rebote automático; así lo demuestran los 10 años de estancamiento argentino, incluida la recesión de los últimos tres. Lejos de rebotar, caímos. ¿Cómo llamarían a eso, 'rebote hacia abajo'? Si se quieren ejemplos internacionales más o menos recientes, ahí están los 15 años de estancamiento de Japón y los 10 de Grecia. Si hay recuperación, es porque cambia una circunstancia (pandemia) y del cierre y parálisis se pasa a la reapertura".

Para la pospandemia, Lavagna sugirió avanzar en dos tipos de medidas: las destinadas a incentivar la inversión productiva y las dedicadas a proteger la calidad del empleo de los sectores excluidos. 

Respecto a eso, destacó: "Hay un método rápido para avanzar: el sistema que rige en la industria de la Construcción (Libreta de Trabajo, que supone aportes a un fondo de desempleo)". Se refirió así al esquema laboral creado por la Ley 22.250, de 1980, que obliga a los empleadores a realizar aportes decrecientes (entre 12% y 8%) en el tiempo a los obreros de la construcción. De esa forma, al cesar la relación laboral, el empleado goza de un ingreso por desempleo.

Sobre ese asunto, agregó: "Luego se puede perfeccionar. Pero por aquello de que lo perfecto es enemigo de lo bueno, hay que actuar rápido. Ya llevan demasiados años excluidos. Un nuevo sistema, en blanco y con normas precisas, que responda a los cambios educativos, tecnológicos y productivos del siglo actual. Lo más importante es que permita que el otro 50%, el de los trabajadores que actualmente están desempleados, subempleados, pseudo empleados (parte importante de monotributistas), etc, puedan trabajar dignamente. Ellos son los 'descartables' de hoy, como lo ha dicho el Papa Francisco refiriéndose a quienes están sin empleo, con empleos en negro, changas, etc. y no tienen protección alguna".

Acerca de las medidas que buscarían incentivar la inversión productiva, detalló: "Impulsar inversiones privadas, a su vez, requiere bajar el enorme costo impositivo que recae sobre la inversión. Ya hemos promovido a inicios del siglo XXI ideas como 'cero impuesto a las
ganancias reinvertidas de las PYMES', o usado la amortización acelerada, la devolución del IVA a la inversión, créditos a tasas civilizadas, etc. Ello, combinado con reglas no solo más simples sino más estables".

A la par, señaló la necesidad de que la inversión privada vaya acompañada de "inversiones públicas en infraestructura física y educativa".

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Mariano Cuparo Ortiz

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