El boom de refacciones hogareñas surgido por la cuarentena, la falta de alternativas para ahorrar y la disparada en los dólares paralelos llegó a tal punto que comienzan a escasear insumos para la construcción, principalmente ladrillos. Los faltantes ya preocupan al Gobierno y la Cámara del sector (Camarco) y temen que podrían agudizarse cuando tomen impulso los planes de obra pública para la vivienda.

"Ya hubo reuniones con la cámara de cerámicos por ese tema", confirmaron fuentes privadas a BAE Negocios, que adujeron no sólo problemas en la producción sino también en la cadena de distribución. El planteo también se habló en las últimas reuniones que hubo con funcionarios en los despachos oficiales.

"También hay faltantes de chapa, hierro y acero inoxidable. No es sólo un problema de que la producción no da abasto, sino que hay fábricas y corralones que no quieren vender porque especulan", apuntó otra fuente del sector en diálogo con este medio.

La demanda creciente llevó a un aumento en los precios. De acuerdo al último informe de costo de la construcción del Indec, los materiales subieron 5,6% en septiembre y el rubro que más subió fueron los "ladrillos y otros productos cerámicos", con un 11,7% mensual. Dentro de ese grupo, el ladrillo cerámico hueco avanzó 9,4%.

Los gremios advierten que si bien se observa una reactivación importante en el sector, con aperturas de nuevas plantas y fábricas y más turnos de trabajo, en las últimas semanas se aceleraron las alzas. "En Misiones, los 1.000 ladrillos costaban $7.000 y ahora salen $16.000", explicó Luis Cáceres, del sindicato de ladrilleros. Es decir, un incremento de más de 100%.

"Y eso que todavía no hay obra pública, que va a ser el eje para salir de la crisis por la pandemia: la construcción de vivienda", añadió, insinuando que el desabastecimiento podría aumentar de cara al año próximo.

El problema con los ladrillos es que, a diferencia de los pisos y revestimientos cerámicos, no pueden importarse por el volumen que ocupan, que vuelve antieconómico ese transporte, por lo que tampoco se exportan. Toda la producción se consume en el mercado interno.

"Abril, mayo y junio estuvimos parados y ahora están faltando", coincidió Domingo Moreira, del sindicato de ceramistas.

Por ejemplo, la fabricante Alberdi debió encender el tercer horno que tiene en su planta de Salta, que había apagado durante el macrismo, período en el que las empresas debieron achicarse, al punto que "no había más lugar en las playas" de almacenamiento por la falta de ventas, recordó Moreira.

El ritmo de producción llevó a que las fábricas implementaran turnos rotativos y se mantengan en funcionamiento las 24 horas de lunes a viernes, e incluso paguen un extra para no frenar los feriados.

Este insumo es un mecanismo de ahorro clásico en momentos de alta inflación y falta de acceso al dólar. Pero ahora además se vio reforzado por la pandemia de coronavirus, que llevó a las familias a pasar más tiempo en sus casas y por ende a reacondicionarlas.

Por otro lado, la disparada en el dólar paralelo se convirtió en un aliciente más para las refacciones. El costo en moneda dura de los insumos se deprimió a lo largo de las últimas semanas de la mano de las subas en el blue, que el viernes cerró en $195. De ahí la decisión del Gobierno por lanzar un nuevo blanqueo, destinado exclusivamente a obras de construcción.