Los plazos fijos reaccionaron y crecieron en agosto frente a la menor suba del precio del dólar que viene convalidando el BCRA, en torno a 1,1% mensual, y a la marginal desaceleración inflacionaria. Sin embargo, en el mismo mes se batió un récord histórico para los últimos veinte años: fue el agosto con menor participación de los depósitos a plazos relativamente largos. La incertidumbre macro funciona como un desincentivo y genera que los bancos tengan menos fondos para brindar préstamos productivos.

Y es que la certeza de un dólar calmo es hasta fines de año y, luego, la cuestión dependerá de un arreglo con el FMI para patear hacia adelante los abultados vencimientos del 2022. En agosto, los plazos fijos a más de 60 días perdieron lugar sobre el total de las colocaciones y representaron apenas el 19,8%. Para colmo, aquellos que son a más de 180 días ocuparon solo el 2,3%, dato que no se veía desde agosto del 2003. Y los de más de 366 días fueron el 0,1% y también fueron récord negativo para lo que va del siglo XXI. 

El BCRA publicó esta semana los datos de la variación positiva de los plazos fijos, que acumularon dos meses en alza, de la mano de una inflación que se proyecta en 2,8% para agosto y un crawling peg en 1,1%. La suba del stock de los plazos fijos fue de 0,8% real mensual desestacionalizada. La tasa de los minoristas fue de alrededor de 3% mensual, por lo que ya se puede empezar a pensar en una tasa real positiva. Leve, pero positiva. Los mayoristas, en cambio, ofrecen una tasa en torno al 2,8%, que empata con el IPC del Indec. Y, paradójicamente, los que traccionaron en agosto fueron los mayoristas de más de $20 millones.

Desde la autoridad monetaria señalaron: “El impulso provino fundamentalmente de las colocaciones del segmento mayorista, que desde mediados de julio presentaron una tendencia creciente. Así, este tipo de colocaciones contribuyeron positivamente a la expansión del mes, revirtiendo el comportamiento observado entre mayo y julio”.

Y agregaron: “A nivel de depositantes, los dos principales actores del segmento mayorista, las Prestadoras de Servicios Financieros (PSF) y las empresas, incrementaron sus tenencias a lo largo del mes. En el caso de las colocaciones de PSF, su crecimiento estuvo vinculado al incremento del patrimonio de los Fondos Comunes de Inversión de Money Market (FCI-MM). El dinamismo que presentaron estos fondos también se reflejó en un marcado aumento de los depósitos a la vista remunerados. Por su parte, las empresas también colocaron parte de sus excedentes en inversiones a plazo fijo, pasado el período de mayores gastos salariales y de pago de impuestos”.

Un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), en cambio, puso la lupa en los datos desagregados según duración de los depósitos. Ahí se observa una caída fuerte de los de largo plazo, que tocaron piso histórico durante agosto. La dinámica cortoplacista tiene tradición en el siglo XXI pero es mucho más fuerte en los últimos años, luego de las megadevaluaciones de 2018 y 2019. Y el clima electoral del 2021, con incertidumbres cambiarias en el horizonte de mediano plazo, no permitió cambiar la tendencia.

Es algo similar a lo que se observó en las colocaciones recientes del Tesoro que, cuando a principios de agosto intentó alargar plazos de sus deuda, obtuvo el rechazo del mercado y el mes terminó con el primer financiamiento neto negativo del 2021.

Desde Iaraf señalaron: “En agosto los plazos fijos del sector privado en pesos crecieron en términos nominales un 53,0% interanual (considerando promedio mensual). Mientras las colocaciones de hasta 59 días crecieron un 55,9%, las de 60 días o más lo hicieron un 42,5%. Los depósitos a mayores plazos son esenciales para financiar la inversión productiva en una economía. En agosto de 2021 solo el 19,8% de los plazos fijos privados en pesos fueron colocaciones a 60 días o más

Y agregaron: “El principal desincentivo a las colocaciones de más largo plazo es la inestabilidad macroeconómica. Resulta vital estabilizar la economía y generar las condiciones que permitan previsibilidad. Esta es una condición necesaria para que los depósitos puedan empezar a estirar sus plazos y de esa forma los bancos dispongan de capacidad prestable de largo plazo para financiar inversión productiva. La historia de los últimos 22 años refleja claramente la pérdida de capacidad prestable genuina para fondear inversiones que requieren un período de recuperación de plazo largo”.

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