Los precios mayoristas confirmaron lo que se esperaba y en julio anotaron una nueva desaceleración en las subas, la tercera al hilo: tuvieron un incremento de 2,2%, el más bajo desde mayo del año pasado. La dinámica todavía es alta pero, de la mano del dólar y unos commodities que dieron tregua, muestra relativa calma, luego del 6,1% de febrero y el 4,8% de abril. Aflojan así, al menos un poco, las presiones inflacionarias que generan las subas en los costos empresarios.

El dato fue publicado por el Indec a través del informe del Sistema de Índices de Precios Mayoristas (SIPM), que incluye al Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM). La noticia completa el panorama inflacionario del julio, que también mostró una moderación, aunque menor, de los precios minoristas, con una suba de 3%. Algo similar se observó en el Índice del Costo de la Construcción (ICC), que mostró una desaceleración en los materiales, más allá de que las paritarias tuvieron mucho impacto coyuntural en la mano de obra.

El congelamiento en la energía eléctrica, junto con la dinámica del dólar, que encontró un freno de la mano de la política de ralentizar el crawling peg por parte del BCRA, en clave electoral, fueron algunas de las claves que moderaron las alzas de los costos empresarios en julio. La energía eléctrica, de hecho, con una suba de 1%, tuvo un impacto casi nulo. Además, los productos importados aumentaron 1,6% y también redujeron su incidencia sobre el alza general de los mayoristas.

Cabe destacar que el IPIM tiene una canasta formada principalmente por insumos transables que impactan en esos costos. Por eso, una desaceleración en los mayoristas tiene el potencial de ser leído como una señal de menos presiones para los minoristas en los próximos meses. Por lo pronto, se trata de una baja en las presiones inflacionarias

Desde la consultora ACM destacaron al respecto: “Los precios mayoristas, generalmente, reaccionan más rápido a los shocks que los precios minoristas. En consecuencia, cabe esperar una desaceleración en los registros de inflacion mensuales en línea con la dinámica que se observa en los precios mayoristas”.

A las políticas públicas de freno a los tarifazos y suba del dólar se les sumó una moderación en el precio brent del petróleo. El crudo y el gas marcaron aumentos de apenas 1,9%, número muchísimo menor al 4,5% que había tenido en junio. Los productos del agro estuvieron entre los que más impactaron pero aun así en una cifra relativamente moderada, con una suba de 1,8%, menor a la de los meses pico de incremento en los precios internacionales de los commodities (en abril subieron 4,4%, por ejemplo, y el impacto fue del doble). También se moderó al mínimo la incidencia de los precios de los combustibles.

Una señal positiva para la dinámica inflacionaria que viene

Aunque la desaceleración del IPIM a nivel mensual es una buena señal, la variación interanual de los mayoristas sigue bastante por encima de la de los minoristas lo que puede ser indicador de que las empresas todavía tienen traspasos por hacer. Subió 63% interanual, bastante por arriba del 51,8% del IPC. Pero, a la vez, hubo desaceleración, ya que en julio la anual era de 65,1%.

En lo que va del año, además, el aumento fue de 32,7%, por arriba del 29,1% de los minoristas. Dinámica compleja, sobre todo si se toma en cuenta que los propios datos del Indec muestran que las ganancias empresarias tuvieron mucho mejor desempeño que los salarios, a lo largo de la pandemia.

Para lo que viene, desde LCG proyectaron: “Se espera que el ritmo lento de depreciación del tipo de cambio por parte del BCRA se mantenga, lo que impactaría directamente sobre la evolución de los bienes importados. Adicionalmente, es factible que los productos primarios presenten menores presiones al alza derivadas de la ‘calma’ que se viene observando en el mercado internacional. Por lo tanto, esperamos una desaceleración de los precios mensuales en lo que queda del semestre”.

Los materiales de la construcción también desaceleraron

El costo de la construcción pegó un salto fuerte en julio pero no causa demasiadas alarmas, ya que era esperado y se basó en las paritarias. La suba promedio fue de 5%, pero los materiales treparon “solo” 2,8% y eso implicó una nueva desaceleración, esta vez de 0,8 punto, tal como había ocurrido en junio. La mano de obra aumentó 7,2% y los gastos generales 5%.


 

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