La recesión iniciada en abril del 2018, con un sendero de devaluaciones incontenible hasta el cepo, ya generó caídas de dos cifras en las importaciones durante 19 meses consecutivos. En marzo, el desplome fue de 19,7%, superior al de las exportaciones, lo que garantiza que, por ahora, el costado externo (con la fuga por el piso y los pagos de intereses eventualmente suspendidos) no va a ser un problema en materia de generación de divisas. En marzo, las contracciones de las compras al exterior se dieron en todos los rubros: tanto para inversión como para consumo. Y, además, se vio un claro deterioro respecto de los niveles de febrero, ya que el desestacionalizado cayó 8,4%