El alivio que Argentina necesita para hacer sostenible su deuda pública se eleva hasta 85.000 millones de dólares, de acuerdo con un documento del Fondo Monetario Internacional ( FMI) divulgado en la tarde del viernes.

El organismo dirigido por Kristalina Georgieva emitió hoy una nota técnica en la que reiteró que "la deuda pública de Argentina, que se situó cerca del 90 por ciento del PIB a fines de 2019, es insostenible". 

En la opinión del equipo técnico que visitó el país semanas atrás, el alivio de la deuda necesario debería reducir las necesidades de financiamiento bruto de Argentina a un promedio de alrededor del 5 por ciento del PBI, y no superior al 6 por ciento del PIB para cualquier año en el mediano y largo plazo. 

Si bien esto está por debajo de la capacidad de sostener deuda de algunos mercados emergentes, Argentina tiene una base de exportación particularmente baja y estrecha, así como un sistema financiero interno poco profundo

Fuente: FMI.

Asimismo, considerando la capacidad limitada de Argentina para generar divisas y sus bajos niveles actuales de reservas, el equipo técnico ve la necesidad de mantener el servicio de la deuda en moneda extranjera alrededor del 3 por ciento del PBI a mediano y largo plazo.

 El FMi planteó tres escenarios para las condiciones en las cuales el gobierno argentino podría endeudarse durante 2021–24.

En los tres escenarios, se asume que los nuevos préstamos durante 2021-24 son suficientes para cumplir obligaciones con los acreedores oficiales. 

Como principio general, cuanto más onerosos sean los términos del este financiamiento (a mayor tasa de interés y a menor plazo los vencimientos), mayor será el alivio de la deuda necesario para cumplir los objetivos de deuda y necesidades de financiamiento bruto a mediano y largo plazo discutidos anteriormente.

• Escenario 1. Tasa de interés promedio del 9 por ciento y un vencimiento de 3 años. 

• Escenario 2. Tasa de interés promedio del 7 por ciento y un vencimiento de 5 años. 

• Escenario 3. Tasa de interés promedio del 5 por ciento y un vencimiento de 7 años. 

Todos los escenarios suponen que las autoridades podrán financiar nuevas obligaciones cambiarias que vencen después de 2024 en los mismos términos. 

Dados estos escenarios de financiamiento, alcanzar los objetivos generales de servicio de deuda requiere el siguiente alivio mínimo de la deuda de flujo de efectivo (la diferencia entre el servicio de deuda anterior y posterior a la reestructuración para acreedores privados) durante 2020-30

• En el escenario 1: USD80-85 mil millones. 

• En el escenario 2:  USD70-75 mil millones. 

• En el escenario 3 : USD50-55 mil millones. 
 

Fuente: FMI.

La nota técnica precisó que el alivio en el servicio de la deuda en moneda extranjera que como mínimo se requiere depende del marco macroeconómico asumido, así como de las condiciones financieras en las que Argentina puede cumplir con sus obligaciones con los acreedores oficiales para el período 2021-24.

Dependiendo del escenario supuesto, el alivio en el servicio de la deuda en moneda extranjera necesario oscila entre U$S 55 y U$S 85 mil millones durante la próxima década. El extremo inferior de este alivio está asociado con el escenario que supone condiciones de financiamiento más favorables para cumplir con los pagos adeudados al Fondo Monetario Internacional y a otros acreedores oficiales. 

Fuente: FMI.


El análisis del equipo técnico muestra que hay muchas combinaciones de parámetros de reestructuración de la deuda, entre ellas reducciones del valor nominal, extensiones de vencimiento, períodos de gracia y recortes de las tasas de interés, que podrían proporcionar el alivio mínimo requerido en el servicio de la deuda en moneda extranjera que aseguran que relación deuda/PIB caiga con alta probabilidad.

La elección de estos parámetros de reestructuración de la deuda es una cuestión a considerar por las autoridades y sus acreedores privados. Dicho esto, cualquier reestructuración deberá reconocer que prácticamente no hay margen para el servicio de la deuda en moneda extranjera en el corto y mediano plazo. Además, es evidente que la calibración final de estos parámetros de reestructuración de la deuda también debe garantizar que las necesidades de financiamiento bruto permanezcan en niveles manejables y que el cociente de deuda / PIB se mantenga estable más allá de 2030. 

El análisis del equipo técnico está sujeto a considerables riesgos a la baja. El riesgo principal a corto plazo se relaciona con un impacto negativo más fuerte y prolongado de lo previsto de la pandemia del coronavirus, con efectos aún más adversos sobre la economía global y la Argentina.

Además, el marco macroeconómico factible que se supone depende de manera crítica de la implementación firme de la agenda de políticas asumida.

Por último, existen riesgos operativos asociados con el proceso de reestructuración de la deuda que pueden impedir alcanzar un acuerdo consistente con una alta participación de los acreedores privados. La materialización significativa de estos riesgos requeriría una reevaluación de la situación macroeconómica, las políticas y, posiblemente, la capacidad de sostener deuda de Argentina