La renegociación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional tomó un ritmo más moderado por la “tranquilidad cambiaria” que atraviesa la Argentina que se asienta en tres pilares: el aumento de los precios de commodities, la mayor liquidación de cosecha y el ingreso extra de dólares por los Derechos Espciales de Giro (DEG) que otorgó el FMI, de acuerdo con el análisis de la consultora Fundación para la Investigación y el Desarrollo Económico (FIDE).

Para los próximos meses, hay dos fechas claves de vencimientos que explican, además, la decisión del ministro de Economía, Martín Guzmán, de iniciar una gira por varios países de Europa. Se trata de los 2.130 millones de dólares que vencen en marzo, que corresponden a capital de un préstamo del Club de París, en tanto que en septiembre opera el primero de los dos vencimientos con el FMI por 1.825 millones de dólares.

“En ambos casos, la Argentina no cuenta con los recursos para hacer frente a estos compromisos. Sobre el Club de París, el objetivo de corto es postergar el vencimiento de capital. En el caso del FMI, la renegociación del acuerdo que alcance un plazo más largo sería sumamente deseable desde el punto de vista del balance de pagos”, indicó FIDE en un informe difundido este domingo.

La consultora señala de todos modos, que la intención de nuevo acuerdo con el Fondo “choca con la arquitectura financiera global vigente, ya que el FMI no contempla en su estatuto un acuerdo con más de 10 años de plazo” y se requeriría una excepción para que se extiendan los vencimientos.

Principales programas vigentes del FMI

El acuerdo de Macri con Lagarde 

Para FIDE, a la luz del peso que tiene el crédito otorgado a Argentina - que se tomó durante la gestión de Mauricio Macri y que fue observado por la actual administración de Alberto Fernández- y la "co-responsabilidad del FMI con el stand by pactado, especialmente los usos de esa liquidez por parte del gobierno anterior, está a las claras que la Argentina no puede ser tratado como un país más".

El acuerdo suscripto durante la gestión de Cambiemos y cuando la directora ejecutiva del FMI era Christine Lagarde, supuso violentar aspectos del estatuto del organismo y significó, en concreto que el equivalente a los fondos ingresados por el programa stand-by salieran del sistema argentino, es decir, que se fugaran por la falta de control de salida de capitale

"Valoramos como positivo el hecho de que la agenda de negociación incluya estos temas con el fin de lograr una reestructuración que implique el mayor plazo posible y los menores condicionamientos para el ejercicio de la política económica", indicó FIDE.

Agregó finalmente que "a diferencia de los economistas de la city, no creemos que la recuperación o la estabilidad cambiaria dependan de que se llegue a un acuerdo en el muy corto plazo".