La negociación por la reestructuración de la deuda argentina con legislación internacional entró en su recta final y los analistas comienzan a barajar los escenarios posibles de cara al resultado que puede tener el canje.

Un informe de Torino Capital planteó que, en resumidas cuentas, al Gobierno le quedan tres alternativas si no llega a un acuerdo en los próximos días, dado que el último plazo legal vence el 4 de agosto. En ese sentido, como contó BAE Negocios, el Ejecutivo evalúa hacer una nueva prórroga en busca de una mayor adhesión y podría utilizar el lapso para hacer modificaciones en el marco legal, de manera de obtener un mayor porcentaje de aceptación por parte de los tenedores.

Así, en la Rosada estarían dispuestos a limitar las cláusulas de reasignación y con ello, la estrategia “Pac-man” original del ministro de Economía, Martín Guzmán.

“El gobierno podría introducir modificaciones en el modelo de contrato, lo cual permita 'subir' al acuerdo a la masa crítica clave de tenedores”, explicó Torino como la primera opción.

La segunda consistiría en jugar “hasta última instancia la carta de negociación con el FMI y el Club de París sobre la reestructuración de deuda” con esos dos organismos, y de esta manera “dejar en segundo plano las negociaciones con los acreedores privados (lo cual podría acarrear una pérdida de valor importante para estos últimos)”, según el informe.

Hasta ahora, la deuda con el Fondo, que llega a USD44.000 millones y debe empezar a pagarse en 2021, todavía no empezó a renegociarse y aún es un interrogante cuáles serán las condiciones que impondrán los tecnócratas de ese organismo al país.

Si bien la opción de acudir al FMI para reestructurar la deuda contraída e incluso acceder a financiamiento estaría sobre la mesa, la consultora Torino Economics advirtió que “es necesario que el organismo, a través de su Directorio Ejecutivo, valide oficialmente que el gobierno argentino ha actuado de buena fe con los acreedores”. “Ello, en caso de que el gobierno de Fernández acuda a solicitar un financiamiento con el organismo multilateral sin haber alcanzado un acuerdo con los acreedores”, aclaró.

En tanto, con el Club de París ya se pagó la mayor parte del compromiso, pero aún restan USD2.000 millones que se actualizan a una tasa elevada del 9% anual.

Por último, la “tercera vía” que le quedaría al Gobierno sería “simplemente cerrar posiciones en torno a la oferta del 5 de julio, forzando in extremis la última fecha límite fijada” y que se terminará de liquidar el 4 de septiembre, es decir un mes después de que caduque la oferta.