El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) publicó este lunes un informe en el marco del Día de la Mujer que dio cuenta del agravamiento de las brechas de género durante la pandemia. El aumento del trabajo no remunerado, de la tasa de desocupación y la diferencia salarial fueron algunos de los puntos más importantes. 

Aumento del desempleo

De acuerdo al estudio de economía feminista, durante el segundo cuatrimestre del 2020, en pleno auge del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), la tasa de desocupación de mujeres entre 14 a 29 años fue de 5,8 puntos, lo que constituyó la brecha más importante de los últimos 5 años.

Uno de los aspectos en donde se reflejó esta diferencia fue en el Ingreso Familiar de Emergencia ( IFE) que el gobierno destinó a 8.900.000 millones de personas durante la primera etapa de la pandemia. El 55% de quienes percibieron el IFE fueron mujeres y más del 60% de esas mujeres son menores de 34 años

“En 2020 -explica el estudio- se registró una contundente salida de mujeres de la fuerza laboral, quienes, por tener que atender las demandas de cuidados en sus hogares, no retomaron la búsqueda de empleo”

Sin embargo, eso no implicó que hayan sido el único grupo de mujeres que vio mermada su participación en el mercado de trabajo. En el segundo trimestre del 2019, la tasa de actividad de mujeres de 30 a 64 años era de 69,2%, mientras que al segundo trimestre de 2020 el indicador muestra una caída de 11,3 puntos: de 69,2% al 57,9%.

Aumento del trabajo no remunerado

Vinculado a esto, otro de los impactos que registró el CEPA fue el aumento de los trabajos de cuidado no remunerados. La cantidad de horas que dedicaron las mujeres en promedio a este tipo de labores aumentó un 70,7%

De esta manera, durante el ASPO se profundizó la brecha que ya se registraba entre la cantidad de horas que dedican los hombres y mujeres al trabajo no remunerado, la cual incrementó un 97%. Uno de los datos que se desprende es la situación de las mujeres que debieron realizar teletrabajo desde sus hogares. En su caso, debieron duplicar las horas al trabajo no remunerado

Informalidad y empleo doméstico


En términos de informalidad, las mujeres también son las más afectadas. El segundo trimestre del 2020 se destacó por la pronunciada caída del trabajo no registrado. En el caso particular de las mujeres, pasaron de 36,7% a 25,7%. Aunque esto no se debió al aumento del trabajo registrado sino al aumento del desempleo. 
 
Actualmente, una de cada dos trabajadoras con empleo no registrado se inserta en el trabajo doméstico. Se trata de una actividad feminizada casi completamente, donde el 98% son mujeres. 
 
 

“La feminización de ciertas actividades asociadas a las tareas de reproducción y cuidado, la falta de reparto equitativo al interior de los hogares y la creciente demanda para cimentar un sistema de cuidados que descomprima la responsabilidad en cabeza de las mujeres, son interpretadas como variables que inciden de forma directa en el acceso restringido de las mujeres al mercado laboral”, se explicó en el documento publicado por la organización.  

En este rubro, la diferencia entre formalidad e informalidad es determinante: entre las empleadas domésticas formalizadas, el 26% son pobres, mientras que entre las empleadas domésticas no registradas el porcentaje asciende al 48%.

Brechas salariales

Los datos muestran que, incluso en el universo del empleo registrado, prevalecen elevadas brechas salariales de género. A pesar del  achicamiento de la brecha salarial del 33% al 22% que sucedió durante el periodo 2004-2015, para el segundo cuatrimestre de 2019 la masa salarial de los varones en los 31 aglomerados urbanos de Argentina fue 28% mayor en comparación con la masa salarial de las mujeres. Dichos niveles se mantienen estables hasta entonces.