El impuesto Por una Argentina Inclusiva y Solidaria (PAIS) le permitió recaudar al Estado el equivalente en pesos a 1.985,1 millones de dólares en sus primeros trece meses de vigencia. Se trata del recargo del 30% a las compras de o en moneda extranjera que fijó la ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva, sancionada días después de la asunción de Alberto Fernández.

Según detacó un informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) en base a datos de la AFIP, en enero pasado este impuesto aportó 8.347 millones de pesos, que equivalen a 97 millones de dólares, e implica un 162,4% más en pesos que el mismo mes de 2020. Si bien representó el 1,1% de los recursos ributarios totales del mes pasado, su incidencia es significativa en la mejora real de la recaudación en los últimos meses.

Con el cepo ya reinstalado por la gestión de Cambiemos en el marco de la corrida de 2019, el tributo fue creado en el marco de la emergencia económica con la intención de desalentar aún más la demanda minorista de divisas para sacar presión a la cotización de dólar. Tiene una duración determinada de cinco años, por lo que, de no haber medidas adicionales, dejará de aplicarse el 31 de diciembre de 2024, es decir, en el próximo mandato presidencial.

Dólar: ¿qué impacto tuvo el impuesto PAIS?

Lo cierto es que la merma en la compra de dólares en el mercado minorista formal solo dio resultado en los primeros meses. En enero de 2020, primer mes de vigencia del impuesto PAIS, las compras de moneda extranjera habían caído a 92 millones de dólares contra los 703 millones adquiridos el mes previo, según datos del Banco Central. Febrero y marzo también mostraron bajos niveles de compra de dólares, con 68 y 73 millones, respectivamente.

Sin embargo, en abril la tendencia se revirtió: ese mes se compraron 219 millones, un número que fue creciendo hasta llegar a 800 millones en agosto, cuando casi 4 millones de personas se volcaron al mercado oficial en el marco de fuertes presiones devaluatorias.

Fue entonces que en septiembre, en medio de tensiones entre Martín Guzmán y Miguel Pesce, el Gobierno resolvió un endurecimiento del cepo, que excluyó a los beneficiarios de ayudas sociales del dólar ahorro, incluyó las compras en el exterior dentro del cupo mensual de 200 dólares para atesoramiento y agregó una retención del 35% a cuenta de Ganancias al precio de venta del billete minorista. Así, en el último trimestre de 2020 las compras minoristas de divisas promediaron poco más de 300 millones mensuales.

El cepo y los distintos dólares

En los últimos meses, el Gobierno consiguió una relativa calma cambiaria. En un principio, a partir de los ajustes de las restricciones y algunos guiños enviados hacia el mercado -como la eliminación del IFE y el ATP para empezar a recortar el déficit fiscal-. Luego se sumó la suba de la cotización de los commodities y, en las últimas semanas, las advertencias de una eventual suba de las retenciones para desacoplar los precios internos, que ayudaron a mejorar la liquidación de exportaciones. Además, la intención oficial de usar al tipo de cambio como ancla de la inflación en los próximos meses contribuyó a enfriar las expectativas de devaluación.

Sin embargo, en el equipo económico admiten que este año no aflojarán las restricciones vigentes. Es que el equilibrio es aún muy frágil y el Banco Central necesita acumular reservas, hoy en un nivel muy bajo en términos netos. Por eso, consideran que no hay margen para descomprimir aún el cepo: si se abre, se reaviva la demanda de dólar ahorro.

En el horizonte, la meta es relajar los controles actuales e ir hacia un esquema de regulaciones macroprudenciales que eviten los movimientos bruscos de capitales especulativos de corto plazo. Pero eso recién llegaría, de acuerdo a los planes de Guzmán, cuando se consiga una estabilidad macroeconómica más sólida.