Sobre fines de mayo del 2020, una nueva normativa cambiaria del BCRA sacudió el avispero económico: se trataba de la Comunicación A7030, que endurecía el cepo para los importadores, las empresas que estaban especulando en dólares paralelos y aquellas que tuvieran divisas fugadas. La medida fue prorrogada este jueves por tres meses más. Hay cepo para rato.

La forma de comunicar la nueva prórroga por parte del BCRA llamó la atención. Lo hizo a través de un comunicado en el que destacó, en el título, la continuidad de la Línea de Financiamiento Productivo para mypymes. El título rezó: "Renuevan la Línea de Inversión Productiva". Luego, en el texto, detalló que las normas que se renovaron fueron dos: la de los créditos blandos y la del control cambiario.

Por lo demás, con un mercado cambiario que se sostiene estabilizado gracias a las restricciones para acceder a los dólares, la prórroga no sorprendió demasiado. El comunicado señaló: "El Directorio del Banco Central de la República Argentina (BCRA) dispuso prorrogar la vigencia de la Línea de Financiamiento Productivo y los alcances de la Comunicación A7030 y sus actualizaciones".

Y agregó: "La Línea MiPyMEs para inversión permite acceder a líneas de financiamiento con tasa de 30% para la adquisición de bienes de capital y 35% para financiar capital de trabajo. Las entidades financieras tienen que mantener un monto disponible para estas líneas equivalente a 7,5% de sus depósitos del sector privado no financiero en pesos. Además, el Directorio decidió prorrogar hasta el 30 de junio de 2021 la vigencia de la Comunicación A7030 y sus actualizaciones e incluir modificaciones con el objeto de continuar simplificando el cumplimiento". 

Acerca de las modificaciones, el comunicado detalló: "Las modificaciones amplían la posibilidad de aplicar la prefinanciación de exportaciones con créditos externos para la importación de bienes de capital a insumos requeridos en procesos de elaboración de bienes exportables y hasta 50% de bienes de consumo interno. También se simplifica el cumplimiento para los importadores que ingresan a través de los canales de Solicitud Particular o Courier".

Al ser aplicada en mayo, la A7030 planteó tres cuestiones: 1. los importadores que cancelaron deuda desde el 31 de diciembre, perdieron el acceso automático al MULC para las compras externas; 2. las empresas que accedieron a dólares MEP y CCL perdieron acceso directo al MULC durante los 90 días posteriores a la operación y 3. las empresas importadoras que tuvieran dólares fugados, es decir activos externos, también perdieron acceso automático. 

En primera instancia generó buenos resultados y, en junio, el mercado de cambios logró el mejor superávit de cuenta corriente desde el 2012, de la mano de unos pagos de importaciones que se mostraron más tímidos que en la previa. Venía de dos meses de ser vendedor neto de divisas y, durante ese mes, pasó a ser comprador.

No duró demasiado, ya que el efecto de las medidas generó un incremento de la brecha cambiaria, que volvió a presionar con fuerza sobre las operaciones de importaciones, exportaciones y pagos de deuda. También generó una nueva escalada de la fuga. Eso obligó a seguir apretando aun más la canilla de los controles, lo que se materializó en la Comunicación A7105, la normativa del 15 de septiembre que prácticamente inhibió el acceso a dólares para atesoramiento y limitó el acceso a empresas para pagos de deuda financiera.