Con la escalada de precios en el centro de la escena, el IPC de febrero se encamina a una leve desaceleración aunque en niveles aún muy elevados que complican el cumplimiento de la meta anual del 29% que planteó el Gobierno para este año. El economista jefe de Ecolatina, Matías Rajnerman, proyectó que este mes cerrará en torno al 3,5% y analizó las complejidades de la estrategia antiinflacionaria oficial. Sostuvo que la clave pasará por contención del dólar oficial y no descartó nuevos ajustes del cepo.

A continuación, las proyecciones y opiniones del analista sobre inflación, dólar, tasa de interés, los sectores que traccionarán la recuperación este año y las dificultades que tendrá el acuerdo de precios y salarios.

Inflación febrero 2021 y estrategia oficial

En febrero la inflación se va a desacelerar un poquito, va a estar más cerca del 3,5%. Que igual sigue muy lejos de la pauta del Gobierno, que es un 30% en el año.

El Gobierno apuesta a controlar el dólar oficial sin tener que endurecer el cepo, y creo que ahí está el principal problema de la estrategia, para de esa manera empezar a desacelerar la inflación. Y en los próximos meses, a pesar de que el primer trimestre va a cerrar con bastante más del 10%, empezar a bajarla paulatinamente para llegar a las elecciones –agosto, octubre- con una suba más cercana al 2%, que relaje un poco las tensiones en ese frente.

Precios, dólar y cepo

La clave de la inflación está en el dólar oficial. Con un acuerdo de precios y salarios relativamente exitoso pero un dólar que se mueva, la inflación se va a acelerar. Con un acuerdo que salga más o menos pero un dólar relativamente quieto, la inflación va a bajar. Pero hay que ver cómo se logra ese dólar quieto. Obviamente, para calmar el dólar hace falta más oferta que demanda.

La primera alternativa, y siempre ideal, es mejorar las exportaciones aunque el gran problema es que eso no depende tanto de la política pública en el corto plazo sino más bien de lo que pase en el resto del mundo. Y si bien hubo una fuerte alza de los commodities que podría ayudar, con eso no va a alcanzar. Otra alternativa es la llegada de inversiones. El gran problema es que entrar acá con dólares a 90 pesos (tipo de cambio oficial) para después comprarlos a 150 (paralelos) es muy difícil que haya algo rentables. Entonces, esa opción queda descartada. Y la tercera alternativa es el endeudamiento, que es la que explotó Mauricio Macri, con un riesgo país en 1.500 puntos básicos es muy difícil.

Entonces, lo que queda es reducir la demanda. Endurecer el cepo ya sea a través de las importaciones o de la compra de dólares para pago de deuda de las empresas parecieran ser los principales candidatos a contribuir a esta calma en el mercado cambiario. ¿Cuál es el gran problema? Que si esta estabilidad del dólar oficial se logra mandando muchas importaciones al dólar blue los precios de esos bienes pueden presionar sobre la inflación.

Tasa de interés y brecha cambiaria

El año pasado, antes de endurecer el cepo, hubiese sido una buena opción subir la tasa en pesos y mejorar el rendimiento de los plazos fijos de manera sensible, no un punto porcentual, para desalentar la demanda de dólares paralelos.

En el Gobierno dicen que hay muchas empresas, sobre todo pymes, que se endeudaron para pagar sueldos el año pasado y, si suben la tasa, esas firmas van a estar muy complicadas. El problema es que si hay una devaluación van a perder mucho más. Y no solo las empresas endeudadas sino todo el universo productivo. Yo creo que se trata de elegir el mal menor. Y ahí una suba de la tasa de interés podría ayudar en el margen y, sobre todo, de cara a contener los dólares paralelos.

La brecha está en torno del 60-65% y, mirando la película, no parece ser un problema. Porque contra el 120% de octubre obviamente estamos mejor. Pero mirando más allá, ese nivel está muy por encima del promedio de 2012-2015, durante el cepo anterior. Es preocupante. Más cuando la baja se logró sobre todo con intervenciones de la Anses y del Banco Central. Una suba de la tasa de interés sería bueno para calmar un poco las tensiones y lograr una baja de la brecha de forma más genuina.

Expectativas de devaluación: ¿es sostenible la calma o se incuba un recalentamiento?

El dólar a 200 pesos no tenía ningún correlato con la economía argentina. Por ejemplo, en 2002, en el peor momento del peso, el dólar llegó a estar a 150 pesos de hoy. Es cierto que la liquidez producto del déficit fiscal estaba en niveles muy elevados y que una parte de los pesos emitidos se iba al dólar paralelo. Pero no es menos cierto que ese nivel no tenía asidero y eso se terminó sintiendo en la puja a la baja.

Ahora bien, este dólar pausado a 150 pesos en un economía en donde el resto de los precios suben creo que tampoco tiene tanto asidero y de hecho ya está por debajo del dólar solidario, que cada vez es menos representativo pero que no deja de ser una alternativa para los ahorristas. Entonces, este tipo de cambio financiero, si se quiere relajar un poco el ritmo de intervenciones, va a ser difícil de sostener tan a raya.

Empleo y actividad: ¿qué sectores que pueden impulsar la recuperación en 2021?

La industria manufacturera y la construcción van a ser los grandes ganadores este año. En la industria, el escenario de cepo y dos tipo de cambio ayuda bastante: porque muchas personas que ahorraron en dólares a lo largo de su vida pueden vender algunos ahorros a 150 pesos para después comprar un bien que fue importado a 85 ó 90 pesos. Hay una diferencia que abarata los bienes con mucho componente importado y eso se ve en la producción de algunos equipos electrónicos, vehículos, etcétera. A la vez, el recorte del gasto en muchas otras ramas de la actividad, como turismo, restaurantes o esparcimiento, provoca que, a pesar de que cayó el poder adquisitivo el año pasado, la cantidad de rubros para gastar se redujo todavía más. Por eso, hay una suerte de crecimiento del salario real disponible. En los relativamente pocos rubros disponibles para gastar se puede destinar algunos pesos más. Este año, además, va a haber una mejora en el margen del poder adquisitivo. Y el consumo no solo va a crecer por esa vía sino también por la recuperación del empleo ya que la industria y la construcción son sectores mano de obra intensivo.

En el caso de la construcción, por un lado, es un mecanismo de ahorro dolarizado en Argentina y un refugio contra los vaivenes de la economía. Y también está la obra pública. Este año el gasto público va a bajar, sobre todo en los planes anti Covid, pero la inversión en obra pública va a aumentar. Por eso el sector va a ser uno de los drivers de la economía en 2021.

Salario: ¿cuánto pueden subir en 2021?

Un 3% de mejora del salario real en este contexto yo lo firmo con bombos y platillos. El año pasado, a pesar de que la desocupación no aumentó, sí se destruyeron muchos puestos de trabajo. Porque para ser desocupados hay que no tener trabajo pero también buscarlo de forma activa y mucha gente se vio muy limitada por el contexto de pandemia. La negociación salarial tiene un límite en la cantidad de gente que presiona para entrar al mercado de trabajo. Eso le va a poner un coto a la recuperación del salario real bastante bajo.

A la vez, el poder adquisitivo acumula 20% de caída en tres años. Es importante que este año se recupere el salario real; el tema es cómo. En eso, el acuerdo de precios y salarios es una buena alternativa. Pero en los últimos años también cayó la tasa de ganancia de los empresarios. Entonces los dos sector piensan que les corresponde ganar más y va a ser difícil conciliar ambas posturas. Y si bien la economía va a crecer y es probable que haya más torta para repartir, va a ser complicada su distribución. Y es muy probable que se negocien alzas para los dos lados y ambos se queden disconformes.