El 2018 batió el récord de la posconvertibilidad en materia de fusiones y adquisiciones de empresas. El monto de los cambios de manos alcanzó los US$7.277 millones en Argentina y fue así el más alto desde el 2000, al cierre de la convertibilidad, cuando las empresas perdedoras de aquel proceso fueron compradas por las ganadoras locales y por extranjeras.

Es que el año en el que estalló la crisis cambiaria con la que cerró el ciclo de Cambiemos tuvo niveles de fusiones y adquisiciones propios del cierre de los '90.

Los datos fueron publicados por Unctad y hay que remontarse a los US$9.650 millones que se registraron en el 2000 para encontrar una cifra superior. En 1999 se rompieron todas las mediciones: la compra de YPF por parte de Repsol empujó el número hasta el techo y alcanzó los US$18.711 millones. En 1998, llegó a US$8.561 millones.

El fenómeno de fusiones y adquisiciones sobre el fin de la convertibilidad fue explicado por varias obras de economistas: las estrategias empresarias de retirada oportuna, frente a la crisis y la competencia externa, o como reacción de las perdedoras del proceso, se multiplicaron y generaron cambios fuertes en la composición de la cúpula empresaria.

Algo de eso se repitió, con diferencias, al cierre del Gobierno de Cambiemos, de la mano de un proceso similar: la valorización financiera. En ese sentido cabe destacar que invertir en la compra de una empresa no implica la creación de nuevas capacidades. Entre otras, en 2018, Clarín se fusionó con Telecom; Raizen Energía, de Brasil, compro a Shell Argentina el downstream; y Vista Oil a Entre Lomas.

Al respecto, el economista del Conicet, Gustavo García Zanotti, dijo a BAE Negocios: "La valorización financiera conlleva a que los empresarios destinen gran parte del excedente a destinos distintos de la inversión productiva, entre ellos, la fuga de capitales e inversiones financieras. Entre uno de estos destinos del excedente se encuentra la compra de empresas ya existentes. Por eso en Argentina tanto durante la última dictadura como durante los '90 se llevaron a cabo procesos de fusiones y adquisiciones. Además se suele ver al proceso de fusiones como una inversión que permite revalorizar el precio de la acción de la firma compradora. Y con ello, se produce una revalorización patrimonial por parte de este último".

Acerca del proceso más reciente de fusiones y adquisiciones, agregó: "Las que lideraron el monto fueron las empresas de energía y de servicios públicos. Fueron las ganadoras del período, de la mano de las políticas públicas y los tarifazos. Luego cambian los precios relativos y ya a la defensiva, se concentran para mantener cuotas de mercado elevadas. Para mantener el share y su posición dominante. Ahí compran a su rival".

"En agosto, Joe Lewis compró el 9% de Pampa Energía, que estaba cayendo y se estaba poniendo muy barata", ejemplificó.

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