Según el Banco Central, tras una fuerte caída durante la vigencia del aislamiento social estricto, la actividad económica comenzó a mostrar "cierto dinamismo". Desde la entidad que preside Miguel Pesce prevén una recuperación a partir de este mes, de la mano de una mayor flexibilización de la cuarentena.

El BCRA además considera que la expansión monetaria récord de estos dos últimos meses será absorbida en gran medida por el crecimiento en la demanda de dinero que traerá aparejado el repunte de la economía una vez superada la pandemia.

A su vez destaca que cuenta con una "amplia gama" de herramientas para esterilizar los excesos de liquidez que pudieran emerger tras la crisis, y resalta "el compromiso" asumido junto al Ministerio de Economía de la Nación para desarrollar el mercado de deuda en moneda local, lo que también contribuirá a canalizar los pesos sobrantes.

De esta forma, el Central espera que la lluvia de pesos volcada al mercado en el marco de la coronacrisis no tenga mayores efectos inflacionarios una vez que se normalice la situación.

"Los indicadores de alta frecuencia disponibles anticipan una recuperación a partir del mes de mayo, en línea con la progresiva flexibilización a las restricciones a la circulación de personas y al funcionamiento de diversas ramas productivas", afirmó el BCRA en su Informe de Política Monetaria (IPOM) de mayo, publicado hoy.

En el documento, en el que el Central realizó una suerte de balance de gestión y una descripción detallada del escenario planteado por la pandemia, la entidad identifica tres fases de la economía durante la crisis del coronavirus (Covid-19), que requieren respuestas distintas en cada caso:

Primera fase, de aislamiento social estricto a nivel nacional

  • Es la que estuvo vigente entre el 20 de marzo y mediados de abril.
  • En esta etapa, la restricción al desenvolvimiento de la producción volvió inevitable una fuerte contracción del producto en los sectores que no están habilitados a operar.
  • El Poder Ejecutivo implementó un conjunto de políticas de emergencia (fiscal, monetaria y crediticia) para sostener los ingresos de las familias y el empleo.
  • Las medidas se focalizaron en los sectores más vulnerables y en los trabajadores independientes formales e informales, afectados en mayor medida por el aislamiento, tratando de amortiguar la caída del consumo de bienes y servicios cuya producción no estaba siendo restringida.
  • El BCRA acompañó con un conjunto de medidas para apuntalar la cadena de pagos y alivianar las dificultades financieras de familias y empresas, en particular de las más pequeñas.
  • El objetivo fue evitar que este shock dañara al entramado productivo de manera persistente, y de este modo, pueda volver a operar.

Segunda fase, es la de flexibilización progresiva del aislamiento social

  • En un primer momento, entre el 14 de abril y el 11 de mayo, se habilitaron ciertas actividades a nivel regional.
  • Algunos sectores considerados en la fase anterior como no esenciales comenzaron a mostrar cierto dinamismo; en particular, se destaca la industria proveedora de insumos para la construcción.
  • El Gobierno Nacional continuará habilitando el funcionamiento de distintos segmentos productivos, de acuerdo con sus condiciones sanitarias y el número de contagios y con estricto cumplimiento de los protocolos de salud.
  • El énfasis de las políticas públicas en esta fase está centrado en medidas de seguridad sanitaria que impidan un rebrote del virus, según criterios epidemiológicos.
  • Las políticas de asistencia a empresas y familias irán dejando lugar a las más convencionales de impulso a la demanda y de estímulo a algunos sectores productivos.
  • En ese sentido, el Gobierno Nacional anunció una expansión de las partidas de gasto de capital con el objetivo de reactivar la obra pública, un sector intensivo en mano de obra y con efectos multiplicadores muy significativos sobre la actividad económica.

Tercera fase, será la de convergencia hacia una “nueva normalidad”

  • Una vez habilitada la movilidad para la gran mayoría de la población, e incorporados en la actividad productiva nuevos protocolos de higiene y cuidado, las políticas fiscales y monetarias se enfocarán en consolidar la vuelta al nivel de actividad precrisis y en resolver los problemas estructurales que venía experimentando la economía argentina antes de la pandemia.
  • En esta instancia, el dinamismo de la actividad económica estará nuevamente definido por factores locales, tales como el desempeño del empleo y el salario real, y externos, esto es, la situación en la que se encuentre la economía mundial, los términos de intercambio y los flujos de capitales hacia países emergentes.