Pese a la buena licitación de la semana pasada, el Tesoro le pidió 55.000 millones de pesos extra al BCRA. El envío, realizado a través de un Adelanto Transitorio, ocurrió el 22 de abril, justo 24 horas después de la tarde en la que la Secretaría de Finanzas logró reconquistar al mercado y obtener 123.158 millones de la mano de las Lecer, las Lepase, las Ledes y los Bontes. Con todo, la emisión monetaria en plena segunda ola de contagios del Covid-19 viene controlada, aunque las expectativas inflacionarias siguen creciendo.

De hecho, mientras que el Gobierno tiene pautada una asistencia monetaria por parte del BCRA de 4,5% del PBI, para la totalidad del 2021, por ahora los envíos llegaron solo al 0,5%. Arrancaron en marzo, con Adelantos Transitorios por 135.000 millones y continuaron en abril con este nuevo capítulo de la maquinita para financiar déficit fiscal.

En el primer trimestre, sin embargo, el Tesoro logró financiarse en buena forma a través de las licitaciones de Letras, con las que ajustan por CER como protagonistas. Después se cortó la racha y, luego de dos malas salidas al mercado, llegó a abril con lo justo. Al iniciar la semana pasada, los depósitos de Hacienda en el BCRA totalizaban apenas 17.000 millones de pesos. El jueves pegaron un salto fuerte gracias al envío del Central. El viernes la última licitación fue otro espaldarazo (el miércoles habrá una clave para ver si logra cubrir los vencimientos de abril).

Mirando esos números, el economista de Ecolatina Joaquín Waldman explicó: “A lo largo del primer trimestre, el Tesoro consiguió financiamiento neto con las licitaciones de letras y bonos. Lo fue utilizando para el pago del déficit primario pero también para realizar aplicaciones financieras y devolver préstamos que no son títulos de mercado. Así cumplió sin mayor problema con sus obligaciones, utilizando poca emisión monetaria. Pero no llegó a abril con mucho resto. No es que las cuentas del Tesoro en el BCRA sean el único lugar donde tiene dinero depositado pero que se vaya acercando a cero es una señal”.

Hasta acá la emisión monetaria fue leve

La cuestión monetaria es central en la discusión económica actual. En plena segunda ola y con los contagios en récord histórico, las medidas de cuidado sanitario tenderán a permanecer o aumentar. Las necesidades de asistir a empresas y hogares, a su vez, tenderá a crecer, tal como ocurrió con el refuerzo de 15.000 pesos para AUH y monotributistas.

En la otra vereda, la inflación, en parte generada por el impacto de la megaemisión del 2020 (el m2 se duplicó en términos nominales) en la cotización del dólar, ya viene provocando una nueva caída del salario real, por cuarto año consecutivo, lo que le pone palos en la rueda a la estabilidad y al rebote económico.

En, abril, de hecho, la expectativa de inflación siguió creciendo, aunque el dato no necesariamente tiene que estar relacionado con la emisión, que por cierto, agregando al cálculo lo absorbido mediante pasivos remunerados, viene siendo muy baja en lo que va del año (32.849 millones de pesos).

La expectativa de inflación no deja de crecer

Al último dato de inflación esperada lo publicó la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) a través de la Encuesta de Expectativas de Inflación de abril. Las 1.200 personas consultadas a nivel nacional señalaron, en promedio, esperar un IPC de 47,9% para los próximos 12 meses. El indicador no deja de subir desde que comenzó el año. En diciembre se esperaba una inflación de 42,8%. Se trata de un incremento de 11,9% en las expectativa, en solo un cuatrimestre. No importan tanto los números de la inflación esperada en sí, sino la tendencia creciente.

Por supuesto, la inflación hasta acá publicada por el Indec no ayuda, con un 4,8% en marzo. Abril generaría una desaceleración (C&T Asesores Económicos la estima entre 3% y 3,4%), aunque todavía seguirá en niveles altos y la meta de 29% que se planteó el Gobierno ya quedó en el olvido. 

Los analistas coinciden en que la razón por la que la expectativa sube no tiene que ver con cálculos sofisticados a partir de la emisión monetaria y el alza de la cotización del dólar blue El director de C&T Asesores Económicos, Camilo Tiscornia, señaló: “La inflación viene subiendo en forma sistemática. Por ende, no extraña que la gente espere más. No es el mismo análisis que hace un inversor financiero, que mira los contagios, asume que va a haber más gasto fiscal, más emisión y por ende más subas de precios. Lo llamativo es que el gobierno intenta bajarla de mil maneras: frenando el dólar, congelando tarifas, con controles precios. Pero no da resultados y la suba de la expectativa muestra que la gente no forma sus expectativas a partir de lo que el gobierno dice y hace”.

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Mariano Cuparo Ortiz

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