Luego de llegar a un acuerdo con los bonistas extranjeros, el presidente Alberto Fernández continúa con la agenda de deuda y ahora pone su foco en la renegociación del programa Stand-By con el Fondo Monetario Internacional ( FMI). Optimista, planteó que "la negociación puede completarse en términos sustentables".

A su vez, lamentó que Argentina es uno de los países de la región que han sido "víctimas de los mismos despojos y las mismas decisiones irresponsables que llevaron a nuestras naciones a la postración".

Anoche, pasadas las 23, el mandatario compartió una reflexión en redes sociales en la que sostiene que "el acuerdo con los principales acreedores privados para reestructurar parte de nuestra deuda pública es un gran alivio en esta situación tan difícil que atravesamos", pero "también es un primer paso, fundamental, que da seriedad y previsibilidad a nuestro proyecto" de Gobierno.

"Este acuerdo también significa que la negociación que comenzará pronto con el Fondo Monetario puede completarse en términos sustentables, sosteniendo los mismos principios y criterios que en la negociación con privados, y en forma coherente e integral", remarcó Fernández.

Al respecto, recordó que "el Fondo ya ha reconocido que nuestra deuda era insostenible", por lo que "ahora resta buscar una solución que no postergue más a quienes sufren y a quienes la pandemia ha puesto en una situación de extrema vulnerabilidad".

También sumó que "a la vez, avanza en el Congreso el proyecto de Ley para ofrecerles estos mismos criterios de canje de la deuda a nuestros acreedores locales", lo cual "es inédito en la historia reciente y un avance institucional para construir confianza a futuro". Anoche, la Cámara de Diputados logró la sanción, con un amplio respaldo político, de la ley de reestructuración de la deuda en dólares emitida bajo legislación argentina.

"Es tiempo de construir una Argentina seria, previsible, solidaria e inclusiva, donde los números cierren, como dijimos siempre, con la gente adentro. Nadie puede ser feliz viendo a un compatriota que sufre, porque nadie se salva solo", expresó el Presidente, y pidió construir "un mundo con más empatía y sensatez, donde la producción y el trabajo estén por encima del capital especulativo" y "las necesidades de los más pobres sean atendidas antes que los intereses de quienes están en una situación de mayor privilegio".

Fernández señaló que "en esa tarea tiene mucho para contribuir nuestra región, integrada por pueblos con historias comunes que han sido víctimas de los mismos despojos y las mismas decisiones irresponsables que llevaron a nuestras naciones a la postración".

"El paso que dimos hoy es importante, pero no es el único. Ahora nos resta demostrar que somos capaces de construir nuestro propio destino, que estamos en condiciones de volver a crecer y de volver a ponernos de pie. Ya lo hicimos muchas veces. Hagámoslo una vez más", concluyó.