Los secretarios de Hacienda y Finanzas, Raul Rigo y Diego Bastourre, firmaron una nueva colocación de letras del Tesoro Nacional por un total de USD 7.506.209.328 que reemplaza a otra con vencimiento el pasado 4 de enero y realizada en 2011. Es la segunda operación de este tipo que realiza el Gobierno.

“Es un rollover de una letra que se emitió hace 10 años, si bien no es una nueva toma de deuda significa que el Central va a cobrar recién 20 años después”, explicó Nery Persichini sobre la publicación de la cartera económica en el Boletín Oficial.

La Resolución Conjunta 3/2021 establece que las letras “devengará intereses, pagaderos semestralmente, en función de la tasa de interés que devenguen las reservas internacionales del BCRA para el mismo período y hasta un máximo de la tasa LIBOR anual menos un (1) punto porcentual”.

La entidad que conduce Miguel Angel Pesce dispone de un total de letras intransferibles en sus arcas por un total de USD48.600 millones, mientras que las reservas que acumula el Central apenas se encuentran en USD39.000 millones al 30 de diciembre, última presentación pública.

Persichini describió que si bien esta no es una correlación directa porque hay que tener en cuenta los activos y los pasivos de los que dispone la autoridad monetaria, “en 2019 la relación de las reservas con los activos del Central representaban la mitad, hoy representan un cuarto”.

El respaldo era del 50 por ciento hace un año y medio, hoy eso se redujo a la mitad y solo representa el 25 por ciento del total que dispone la entidad que conduce Pesce. “Los pasivos monetarios tienen un respaldo cada vez menos sólido por los activos”, describe el economista.

En pesos, la cantidad de que acumula la entidad monetaria se encuentra en más de cuatro billones y medio de pesos al valor actual oficial y se compone de 10 instrumentos con vencimientos entre este año y 2026 a lo que se le suma la nueva colocación con plazo hasta 2031.

Su carácter intransferible hace que el Banco Central no pueda revenderla. De esa manera se evita que esa deuda intra sector público pueda reconvertirse en una deuda real con el sector privado. En definitiva, se trata de un movimiento contable para que el Estado Nacional pueda pagar sus deudas en dólares con las reservas del Banco Central.

Esta herramienta fue largamente utilizada en los gobiernos de Nestor Kirchner y Cristina Fernández para cancelar deuda primero con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y luego con entidades de crédito privadas que eran acreedores del país. En 2016, con el gobierno de Mauricio Macri, se dejaron de utilizar.

Cuando se aprobó la Ley de Emergencia Económica al comienzo del mandato del actual presidente, Alberto Fernández, se colocó nuevamente una letra por un valor de USD4.571 millones que fue permitida por el artículo 61 de la norma. Esta es la segunda vez que sucede durante su gobierno y al mando de Martín Guzmán en el ministerio de Economía