Integrante del Comité de Crisis de la Unión Industrial Argentina ( UIA) y uno los negociadores en el listado de actividades que la cámara empresarial le presentó al presidente Alberto Fernández para la nueva etapa de la cuarentena administrada, el titular de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA), Martín Rappallini, repasó en diálogo con BAE Negocios el impacto del cese de actividades por la pandemia de coronavirus (Covid-19) y la búsqueda por soluciones a corto y largo plazo que se necesitarán para reactivar el sector. El apoyo a las medidas sanitarias, los canales de diálogo con la Rosada y la discusión por una reforma laboral son algunos de los ejes abordados: “estamos en un momento crucial que demanda minuto a minuto, y hay que seguir discutiendo para buscar soluciones. El que se relaja, pierde”, enfatizó. 

—¿Cuáles son los desafíos que se plantean con el inicio de esta nueva etapa de aislamiento preventivo?
—Desde el punto de vista económico y del funcionamiento tenemos dos sectores para poner el foco: el sector esencial que está trabajando, pero que empieza a mostrar algunos problemas, sobretodo a nivel financiero, porque al estar los bancos cerrados tuvieron graves dificultades de cobranzas y en la negociación de cheques. 
El otro foco de atención es el resto de la nómina industrial, que sería el 70% y que está pasando un momento difícil porque tuvieron que pagar los sueldos de lo que ha sido la última quincena de marzo con sus ahorros. Para ser más específicos: casi el 70% lo ha hecho con su capital, mientras que solamente un 30% lo pudo financiar a través de los bancos. 
Ahora viene la liquidación de la segunda quincena, junto a todo lo que es pago de cheques, en donde estamos verdaderamente preocupados porque habrá dificultades en muchas empresas que tienen la cadena comercial cerrada y no pueden hacer frente a las cobranzas para el mes de abril.

—¿Se ha podido avanzar en alguna solución ante las dificultades para acceder a esos créditos?
—Hemos estado trabajando con el Ministerio de Desarrollo Productivo, informando justamente los bancos que no estaban pagando los créditos a la tasa del 24% que dispone la normativa del Central. Por el momento, dentro de la nómina total sólo el 20% pudo acceder, es decir, del monto total del pago de salarios a nivel nacional que asciende a $320.000 millones, el número que se ha logrado financiar es de $60.000 millones. 
Además, hicimos una encuesta de forma conjunta con la UIA y pudimos identificar que en algunas empresas de la Provincia los bancos niegan la posibilidad de acceder al crédito argumentando que esa línea del 24% o 26% no la tienen operativa, lo cuál es increíble porque es una necesidad fundamental tener esa franja crediticia en las circunstancias que estamos viendo.

—¿Pudieron encontrar algunas otras herramientas mientras se resuelve el tardío en los créditos?
—Sí, por supuesto. Estuvimos diseñando salvoconductos que serán complementarios.  En este momento nos enfocarnos junto a los Ministerio de Trabajo y el de Producción en todo lo que es el área laboral. Así, logramos que el Gobierno diera lugar al Decreto de Necesidad y Urgencia 372 en donde se establece que de acuerdo a la cantidad de empresas, la asignación de un pago por medio de Anses. Todavía esperamos por su instrumentación porque va a ser muy importante, en especial para aquellas firmas que están paradas. Esto también se suma a los acuerdos que varios sectores están logrando con sindicatos en lo que tiene que ver con las suspensiones tal como lo dispone el artículo 233 bis. Es decir, que todas esas empresas, o todos esos sectores no son esenciales y que están parados, en teoría le van a pagar un 70% del salario no remunerativo, sin pagar aportes, por lo que de esta manera, van a tener un descuento sobre el bruto del 30% más el monto que le estaría dando el Gobierno. También hubo una prórroga de aportes. Solo nos falta encauzar con Afip que todavía no ha dispuesto nada, pero ya elevamos el pedido por una reprogramación de pagos, sobre todo para abril y mayo. 

—¿El escenario genera las condiciones para el debate de reforma laboral? ¿Fue planteado en la mesa tripartita?
—No, no, para nada. No. La idea que siempre manejamos en las reuniones fue poner el foco en los problemas que hoy tenemos por esta crisis. No se planteó ningún tipo de cambio, ninguna discusión estructural. Me parece que los desafíos que nos presentó la pandemia son tan graves que no amerita aprovechar este momento como para plantear temas que requieren otras discusiones más de fondo. Además, dentro de las conversaciones que mantenemos entre nuestros representantes y la propia junta directiva, la línea es esa. Abocarnos en resolver lo que son los problemas de las pymes producidos por esa coyuntura. Es nuestra prioridad.

—¿Cómo será el después? Es decir, ¿en qué medida se hará la reactivación del sector?
—La discusión es ver cómo equilibrar el tema sanitario, que si bien vemos que en Argentina ha tenido un desarrollo muy bueno por los números de impacto y la curva de crecimiento, ahora necesitamos ver de qué manera la economía también empiece a desarrollarse. En ese sentido ya hemos circulado a todas las empresas que están en funcionamiento y en carácter de volver a hacerlo que lo hagan pero que no se relajen, sino que al contrario, que tengan en cuenta que hay que seguir entendiendo que la pandemia no pasó, habrá que seguir con barbijos, guantes, usar la distancia social, lavarse las manos frecuentemente, o sea que hay que buscar la forma de empezar a trabajar pero siempre guardando los recaudos, para que este logro que hemos tenido en términos sanitarios hasta hoy no se pierdan al momento que la actividad económica vuelva a ponerse en funcionamiento. 

 
 

—¿Se irá ampliando el listado de actividades esenciales más allá de las que lograron reactivar?
—Sí, claro. Lo más importante es que es un documento vivo. Nosotros entendemos que la propuesta se ha hecho con mucha conciencia, justamente trabajando de forma paralela en todo lo que es el tema de protocolos sanitarios, y gran parte  fueron aportados por UIPBA y ADIBA, con quienes estuvimos trabajando de forma conjunta porque todos ellos están radicados en su gran mayoría en la provincia de Buenos Aires. De hecho lanzamos una propuesta a todos nuestros socios para que las empresas que estén en condiciones de comenzar a operar nos haga llegar la información y nosotros acercarlas a través de Comité de Crisis de la UIA al ministro (Matías) Kulfas. O sea, es un documento que nosotros constantemente lo estamos ampliando.

—¿En materia regional, han notado un mismo comportamiento tanto en negociaciones como en el ritmo de producción?
—Bueno, lo que pasó en Argentina es que hubo una sobredemanda en los primeros 15 días en donde todos se aprovisionaron para lo que iba a ser la cuarentena, sin embargo hoy vemos que se volvió a estar en el ritmo normal, o cayó un poco porque la gente está muy abastecida. En materia sanitaria, desde ya que estamos totalmente de acuerdo con las medidas que ha tomado el Gobierno para preservar la salud. En ese marco hemos tenido un contacto permanente y hemos ido sumando nuestros problemas y llevado propuestas. Estamos en un momento crucial que es minuto a minuto y hay que seguir discutiendo para buscar soluciones. Acá el que se relaja, pierde. Tenemos por delante un duro camino en el que vamos a tener que poner de todos nosotros para dialogar y encontrar vías de solución. Muchos de los sectores esenciales creo que se lo tomaron como un acto patriótico, porque continuaron con su producción sin tener bancos, sin saber si iban a cobrar, y ya estaban con otros problemas, sin embargo siguieron produciendo y abasteciendo a todo el sector alimento; algo muy distinto de lo que pasó en otros países en donde se han reportado problemas de abastecimiento, por ejemplo, de remedios. Estados Unidos que tuvo una merma de casi un 20% de medicamentos porque India, que es su principal proveedor, cerró las exportaciones, entonces nuevamente vemos la importancia de tener una industria nacional.