El acuerdo entre el Gobierno nacional y los bonistas jugará a favor de las provincias que también se encuentran en proceso de reestructuración de su deuda. Los mandatarios salieron a apoyar públicamente el entendimiento y ahora crece la expectativa sobre los diversos canjes que lanzaron para estirar los plazos de los vencimientos y recortar los cupones de interés.

Los dos distritos con un mayor avance en las conversaciones son Buenos Aires y Mendoza. El lunes, el gobernador bonaerense Axel Kicillof extendió hasta el 14 de agosto el período para que los acreedores acepten la propuesta que busca cambiar el perfil de sus pasivos por USD7.148 millones. Por su parte, su par cuyano Rodolfo Suárez había conseguido hasta ahora un 60% de adhesión para canjear un bono por USD590 millones, tras ofrecer un endulzante para los que primero entren a la operación, que consistía en un pago en efectivo de USD41,88 por cada USD1.000 nominales. El plazo de la propuesta vence este viernes.

En tanto, el mandatario neuquino Omar Gutiérrez anunció que presentaría un plan para reperfilar bonos provinciales una vez que concluyera el plazo de Nación, pautado para este martes.

Al mismo tiempo, Río Negro está bajo un proceso similar, al no pagar intereses por USD10,5 millones correspondientes a un título de USD300 millones que busca reestructurar.

En ese sentido, La Rioja arrastra desde febrero la postergación de un pago de USD14 millones, mientras que el gobernador salteño Gustavo Sáenz ya consiguió aval de la legislatura provincial para canjear USD388 millones emitidos con jurisdicción internacional. En Chubut, recién la semana pasada la administración de Mariano Arcioni envió el proyecto para el canje de la deuda en dólares, garantizada con regalías, pero también al borde del default.

A su vez, en Córdoba Juan Schiaretti resolvió renegociar sus pasivos pero sin patear el tablero, y continúa haciendo frente a los pagos mientras siguen las conversaciones con los acreedores.