El cepo cambiario cumple cinco años y goza de buena salud
La última versión del cepo cambiario cumple hoy cinco años de continuidad ininterrumpida. Atravesó las gestiones de tres presidentes. La historia del cepo cambiario
En tiempos en los que se debate cuándo y cómo se podrá levantar el cepo cambiario, este domingo 1° de septiembre se cumplen cinco años de la última vez que un Gobierno argentino comenzó con restricciones cambiarias, luego de tres semanas de turbulencias financieras que le costaron al Banco Central una sangría en las reservas internacionales de más de 12.000 millones de dólares.
Cristina lo implementó el 28 de octubre de 2011, luego de ganar las elecciones, cuando el dólar oficial estaba en $4,3 y el dolar blue cotizaba en $4,6. En febrero de aquel año se endureció para las empresas que deberían tener una aprobación del Banco Central para girar dólares al exterior o pagar importaciones. En junio, la AFIP eliminó la posibilidad de comprar dólares para ahorro y sólo se podían comprar en caso de viajes. El dólar oficial valía entonces $4,5 y el blue rozaba los $6. El 30 de agosto, comenzó a cobrarse una percepción del 15% sobre los consumos con tarjeta en el exterior. Nació, entonces, el "dólar tarjeta", que rondaba los $5,4, mientras el dólar oficial estaba $4,7, y el blue $6,4.
Mientras que en diciembre de 2013 aumentaba del 20% al 35% la retención de impuestos, incluía pasajes y paquetes turísticos y el oficial rondaba los $6,2, el dólar tarjeta alcanzaba los $8,4 y el blue llegaba a $9,7.
En enero de 2014, el Gobierno volvió a permitir la compra de dólares para ahorrar, pero había que tener un sueldo de más de 2 salarios mínimos y sólo se podía comprar hasta el 20% de los ingresos, con un tope de USD 2 mil mensuales. Las retenciones de impuestos corrían al 20% para quienes quisieran retirar el dinero, mientras que los que lo dejaban depositado no pagaban nada. El dólar oficial rozaba los $8 y el blue alcanzó los $13.
El 16 de diciembre de 2015 el por entonces flamante presidente Mauricio Macri decidió cumplir con una promesa de campaña y levantó las restricciones cambiarias. El dólar oficial, que estaba $9,8, llegó a los $14, cerca de los $15 que cotizaba el dólar blue.
Durante 2018 el precio del dólar se duplicó y pasó de $19 a $38 pero el cepo no volvió sino hasta el 1 de septiembre de 2019. Y aunque se lo llamó cepo light, volvió para quedarse y desde entonces todavía ponerse más y más dificultades para acceder a divisas extranjeras. Fue después de un nuevo salto cambiario en agosto, tras las elecciones primarias, que el Banco Central dispuso un límite mensual de 10 mil dólares para las personas. El dólar oficial ya costaba $57. Y un día un día después de las elecciones generales que dieron como ganador a Alberto Fernández, Central redujo de USD 10 mil a USD 200 mensuales el monto máximo que podían comprar las personas para ahorrar. Un dólar costaba $65.
Cómo se volvió más duro el cepo: en diciembre 2019 nació el impuesto PAIS y en septiembre de 2020 el Banco Central comunicó que para la compra de dólar ahorro se retendrá un 35% como anticipo del impuesto a Bienes Personales o Ganancia. Con los cambios, el dólar oficial cotizaba $79, pero los pagos con tarjeta eran por $130 por dólar. El dólar blue pasó a los $142.
El nacimiento de este cepo “light” impuesto por Macri, que después el propio Congreso de la Nación endureció con la creación del Impuesto PAIS, llegó el 1 de septiembre 2019, cuando el Gobierno atravesaba el peor momento de su gestión, luego de haber quedado relegado al segundo puesto en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) del 11 de agosto, en las que obtuvo dieciséis puntos porcentuales menos que el precandidato del Frente de Todos, Alberto Fernández, quien finalmente obtuvo el triunfo en la primera vuelta del 27 de octubre.
La decisión de retomar el cepo cambiario fue un punto de inflexión en la política económica del país. En un contexto marcado por desgaste de las reservas e incertidumbre, el Gobierno reimplantó las restricciones que había dejado atrás en 2015. A cinco años de la medida, el análisis y recuerdo de los economistas, y las claves que llevaron a tomar la decisión final.
Ascenso y caída de las reservasEl 2019 mostró lo mejor y lo peor en materia de reservas, con un récord aún difícil de alcanzar con US$ 77.481 millones el 9 de abril, un monto que fue erosionándose con el transcurso de los meses, hasta llegar el viernes 9 de agosto, la última jornada hábil antes de las PASO, a USD 66.309 millones, más del doble que los niveles actuales.
Pero esa pérdida de poco más de USD 11.000 millones en cuatro meses quedó eclipsada en comparación con el derrumbe posterior a las primarias: solo en la semana del 12 al 16 de agosto la baja fue de USD 3.905 millones y en tres semanas alcanzó a USD 12.209 millones, a razón de USD 872 millones por día.
Medidas que no sirvieron
“Como dice Warren Buffet, cuando baja el agua se sabe quién nada desnudo”, señaló al recordar esos días el analista financiero Gustavo Neffa, director de Research for Traders, en alusión a “ese famoso gradualismo que no sirvió”.
Neffa consideró que “en el 2019 hubo una sucesión de hechos fortuitos a nivel internacional que condicionaron al gobierno argentino”, pero el problema fue que “el gobierno venía dilatando muchos ajustes que el mercado internacional le estaba reclamando hacer”.
Alejandro Vanoli, último titular del Banco Central en la Presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, consideró al cepo de 2019 “inevitable” porque “se había desatado una crisis financiera, producto de la combinación de endeudamiento y atraso del tipo de cambio”.
El cepo, "tarde y mal"
“El contexto de fuga de capitales en ausencia de confianza e imposibilidad de financiamiento dado el elevado endeudamiento en el mercado y con el FMI impedían otra alternativa que no fuera una espiralización de la inflación y la devaluación”, agregó, al tiempo que criticó a Macri porque “puso el cepo tarde y mal”.
Para el country manager de Inviu Argentina, Diego Martínez Burzaco, la situación “ameritaba que se frenase la sangría de reservas, porque el cambio de expectativas había sido muy violento y drástico”, debido a los resultados favorables a Fernández.
Por su parte, Aldo Abram, director ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso, tanto el macrismo como el Fondo Monetario Internacional hicieron evaluaciones políticas equivocadas, descontando la reelección que extendería el gobierno de Cambiemos hasta 2023.
"Cepo light"
“Más allá de que soy un ferviente opositor de los cepos, lo que se implementó fue un ‘cepo light’, con la expectativa de que el gobierno se iba a mantener y que esa fuga de capitales se iba a ir revirtiendo con las medidas que se fueron tomando, a partir de que Macri fuera reelecto”.
En ese sentido, trajo a colación que “la misma apuesta hizo el FMI en 2018, con un crédito político y una apuesta a que iba a ganar Macri y que iba a reordenar la economía, hacer las cosas que de habían prometido y no se habían hecho”.
“Pero en el mercado comenzaron a preguntarse en 2018 cuándo iban a hacer esos cambios; como no los hicieron, sacaron la plata de la Argentina, tanto argentinos como extranjeros”, describió.
La medida
El entonces ministro de Economía, Hernán Lacunza, y el presidente del Banco Central, Guido Sandleris, pasaron el fin de semana del sábado 31 de agosto y el domingo 1° de septiembre analizando qué medidas tomar para evitar o al menos atenuar una mayor sangría en las reservas cuyo fin no se podía vislumbrar.
Fue así que el mismo domingo, previendo un lunes tan malo o peor que los días anteriores, se dio a conocer la Comunicación “A” 6770, que reimplantó las restricciones cambiarias que el mismo gobierno de Macri había dejado sin efecto en diciembre de 2015, una semana después de su asunción.
Entre las numerosas disposiciones para las entidades del sistema financiero, el punto sexto estableció un tope de compra de US$ 10.000 mensuales o su equivalente en cualquier otra moneda extranjera para las personas humanas residentes.
Contener la sangría
La medida contuvo en parte el drenaje de divisas: en los 39 días hábiles posteriores hasta las elecciones de octubre, las reservas cayeron USD 8.929 millones, a razón de USD 228,9 millones diarios, la cuarta parte del promedio diario de fines de agosto.
Pero una atenuación de la caída no evita el desastre, sólo lo posterga. Y desde el récord del 9 de abril, el derrumbe de las reservas se reflejaba en una pérdida de USD 32.310 millones en poco más de seis meses.
Sandleris y Lacunza no esperaron a la apertura de los mercados y la misma noche del domingo 27 de octubre reforzaron el torniquete, bajando el tope de USD 10.000 a USD 200. Pero esa es otra historia.
- Com.Ven.Var. %

