Aunque la inversión y la actividad económica vienen recuperando posiciones, los créditos a las empresas ya acumularon ocho meses de caídas consecutivas. En parte es porque, con mejoras en sus ingresos que las hacen menos dependendientes, y una incertidumbre en el mediano plazo, muchas deciden cancelar los préstamos que recibieron durante lo peor de la cuarentena. La contracción en abril para los créditos productivos fue fuerte: caída de 6,8%, en espejo con el fuerte crecimiento del 2020.

Los números fueron publicados por el BCRA a través del Informe Monetario Mensual de abril. Los préstamos comerciales, tal lo dicho, cayeron 6,8% respecto a marzo. Y registraron, también, la primera contracción interanual en términos reales, que fue de 4,9%, justamente por la alta base de comparación que dejó el abril del 2020 en el que el Gobierno lanzó los créditos a tasa subsidiada para financiar capital de trabajo y sostener vivas a las empresas en lo peor de la pandemia.

Eso sí: los que no cayeron en la comparación interanual fueron los créditos a las mipymes, de la mano de la Línea de Financiamiento para la Inversión Productiva (LFIP), que se canaliza a partir de documentos. Al desplome, tanto interanual como mensual, lo traccionaron los adelantos transitorios. Pero incluso los documentos ya comenzaron a contraerse en abril, con una baja de 5,6% real libre de estacionalidad. Los adelantos transitorios, por su parte, que ya vienen bajando hace meses, cayeron 11,1% real en abril, acentuando el ritmo.

Eso sí, la línea para mipyme creció en abril. El Informe Monetario Mensual de abril destacó: “El crédito comercial a mipyme exhibió una tasa de expansión a precios constantes de 37,9% interanual. A fines de abril, los préstamos otorgados en el marco de la LFIP totalizaron aproximadamente $509.000 millones, lo que implica un crecimiento de 24% respecto a fin de marzo. En cuanto a los destinos de estos fondos, alrededor del 82% del total desembolsado corresponde a la financiación de capital de trabajo y el resto a la línea que financia proyectos de inversión. Al momento de esta publicación, el número de empresas que accedió a la LFIP ascendió a 119.000”.

El crédito suele moverse con la actividad económica. En este caso se observa un contraste, ya que el PBI viene repuntando, aunque con cierta lentitud. El desarme de los créditos pandémicos es más fuerte que el impulso de la inversión y el consumo.

El economista jefe de Ecolatina, Matías Rajnerman, afirmó: “Una parte importante de la caída tiene que ver con créditos para capital de trabajo que se habían tomado el año pasado y no se están renovando ahora, porque no es necesario. En 2020 muchas empresas pagaron suledos con préstamos al 24%, porque la pandemia les jugó en contra. Este año, que la economía viene un poco mejor, están aprovechando para cancelarlos y por eso baja el stock neto de créditos. Los créditos al 24%, el año pasado, ayudaron a evitar el cierre de muchas empresas, no estaba asociado a la inversión sino a pagos de capital de trabajo, principalmente sueldos”.

En esa línea, el economista jefe del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO), Nicolás Pertierra, dijo: “Se viene desarmando el endeudamiento fuerte que hubo durante el año pasado, en cuarentena. Hoy la inversión que hay es mucho mantenimiento y refacciones pospuestas durante la pandemia. Al reactivarse sectores se van haciendo los mantenimientos e inversiones correspondientes. Pero es más ese tipo de inversión que ampliar la capacidad instalada. Más que por la inversión, llama la atención la caída del crédito respecto al nivel de la actividad. El crédito suele ser más para el funcionamiento operativo corriente y no tanto para la inversión. Pero evidentemente la recuperación económica es más lenta en los últimos meses”.

El crédito cayó no solo en sus líneas productivas sino en general, pero el financiamiento a las empresas fue el que traccionó la retracción. Desde el BCRA detallaron: “Los préstamos en pesos al sector privado, en términos reales y sin estacionalidad, habrían registrado en abril una contracción de 2,8%. En términos interanuales se registró una disminución de 4,1% a precios constantes. Sobre esto último influyó la caída del mes y la elevada base de comparación de abril previo. De este modo, se interrumpió un ciclo de nueve meses consecutivos con alzas interanuales. La ralentización del crédito continuó explicándose, casi en su totalidad, por la evolución de las líneas comerciales”.

Y agregaron: “En lo que se refiere a los préstamos vinculados al consumo, las financiaciones con tarjetas de crédito se mantuvieron estables respecto a abril, con una tasa de crecimiento interanual que se mantiene en torno a 12% en términos reales. En tanto, los préstamos personales exhibieron una caída en el mes de 0,8% a precios constantes”.

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