En junio, el empleo industrial pegó la vuelta y comenzó a rebotar. Por primera vez desde noviembre del 2017, dejó de caer y, por el contrario, generó 1.748 puestos nuevos, aunque en la comparación interanual sigue registrando una baja de 2,7%. La mejora mensual se dio de la mano con una suba de 16,5% en la producción fabril y con una recuperación en el uso de las maquinarias del sector, en el marco de un levantamiento relativo de las restricciones sanitarias. 

Desde la UIA destacaron que, en un marco de regulaciones antidespidos, los acuerdos para suspender empleados fueron clave para sostener el empleo. Un informe del Centro de Estudios UIA (CEU) señaló: "Las suspensiones volvieron a ser la principal forma de manejar la dotación de personal en un contexto de regulaciones en el mercado de trabajo".

Aunque también agregó: "En tanto, en sectores donde la actividad empezó a adecuarse a la nueva normalidad, la persistencia de personal dispensado de asistir al lugar de trabajo motivó contrataciones de personal temporario para compensar las bajas, con su correspondiente impacto en costos. Estos sumados a los de traslado de personal, testeos, readecuación a los protocolos, entre otros, y a la situación económica general, están repercutiendo en la sostenibilidad de las empresas". 

Ese detalle se repite entre industriales consultados acerca de la coyuntura de sus empresas, incluso cuando se observa comprensión generalizada frente a la necesidad de aplicar cuidados y protocolos. Los trabajadores mayores de 60 años, las mujeres embarazadas o personas con algún problema de salud que es indicado como factor de riesgo, a medida que la producción recuperó, fueron generando la necesidad de contratar reemplazos temporales, lo que tiene un impacto importante en materia de costos.


Con todo, desde el CEU señalaron: "En resumen, en junio el mercado de trabajo empieza a mostrar señales de estabilización, dada la desaceleración en la caída y algunas mejoras mensuales marginales. La frágil situación del mercado laboral requiere pensar estrategias integrales con incentivos claros que observen las necesidades de las empresas para continuar activas en esta delicada coyuntura".


En ese sentido, resulta destacable que entre febrero del 2020, justo antes de la llegada de la pandemia, y noviembre del 2017, el empleo industrial había acumulado una caida de 9,1%, lo que implicó la pérdida de 108.000 puestos. A eso se le sumó la dinámica pandémica, que entre marzo y mayo generó la salida de otros 9.500 trabajadores formales, es decir una caída de 0,9% que llevó al empleo a acumular una baja de casi 10% desde noviembre del 2017. Esa fue la dinámica que se logró torcer en junio.

El informe del CEU concluyó: "Este contexto muestra el complejo escenario que enfrentan el empleo y las empresas a seis meses del inicio del COVID-19 en el país. La continuidad del ATP fue primordial para aliviar la situación de las empresas de manera transitoria, sin las cuales el mercado de trabajo y la actividad no estarían viendo las mejoras relativas de hoy. Aun así, la frágil situación del mercado laboral en un escenario de nuevas dificultades para las empresas requiere pensar estrategias integrales con incentivos claros que tengan en cuenta no solo la continuidad del empleo, sino también proporcionar incentivos a la contratación y las necesidades de las empresas para continuar activas en esta delicada coyuntura".

También un informe de la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav) hizo referencia a la coyuntura industrial y al impacto de la política fiscal anticrisis: "La actual administración asumió en un escenario de profunda crisis en general, siendo la industria manufacturera uno de los sectores más afectados. Con la irrupción de la pandemia la crisis se agravó de manera notable. No obstante, el gobierno nacional llevó adelante una política contracíclica, los paquetes económicos-sociales aplicados con el objetivo de amortiguar las consecuencias del parate de la actividad económica permitieron que el daño sea menor, los ATP evitaron el cierre de miles de empresas y los IFE sostuvieron la demanda agregada posibilitando el sostenimiento de la actividad económica".



Además la Undav remarcó que en junio la caída en el uso de la capacidad instalada en la industria fue de 1,9 puntos respecto al mismo mes del 2019. Mientras que, en aquel entonces, la contracción era de 2,6 puntos. "Ya se apagan menos máquinas en plena pandemia que en el último año del gobierno de Macri", concluyó el informe. 

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