Sean cuales sean los nombres que se oficialicen hoy para conformar el gabinete económico del presidente electo, Alberto Fernández, los desafíos saltan a la vista. Por un lado, recuperar capacidad de consumo de los hogares pero descomprimir expectativas de mejoras extraordinarias, para que la macro no vuelva a desbocarse. Por otro, desmarcarse del FMI y de la mayor parte posible de las impagables obligaciones de deuda externa que herederá, para poder armar una agenda de crecimiento basada en lo productivo.

El último informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso destacó que en el primer semestre del 2020 el total de los vencimientos de la deuda, en todas las monedas y para todo tipo de acreedores, es de US$44.911 millones. Las obligaciones, sobre las que hay consenso de que son impagables, saltan a la vista como el principal desafío. Pero además, se presume que el grueso de los acreedores en dólares intentará imponer restricciones en materia de política fiscal. Eso choca con la necesidad de recuperar actividad y dinero en el bolsillo de los hogares.

La decisión preanunciada por Fernández de desmarcarse parcialmente del FMI, y no pedirle nuevos desembolsos, descomprime algunas de esas presiones.

El director del CEPA, Hernán Letcher, destacó: "El gobierno saliente deja dos fotos: por un lado, una brutal caída del poder adquisitivo, del orden del 20%, una enormidad, y pone límites al crecimiento macro, ya que el 65% del PBI es consumo. Por otro lado, la deuda. Los intereses son el 21% del presupuesto de gastos. Eso es dinero que no se puede usar para hacer crecer a la economía. Los intereses eran 8% del presupuesto en 2015. Esa diferencia son $800.000 millones. Demasiada plata. Una suba de 20% en las jubilaciones son $250.000 millones. Si lográs resolver la cuestión de la deuda, podés aumentar jubilaciones, hacer obra pública, un montón de cosas que pueden generar empleo y mejorar el ingreso".

Consultado por BAE Negocios, el director de Macroview, Pablo Goldín, realizó observaciones similares pero mirando la variable monetaria. Un lado b de la misma historia. Y es que todo dinero que vaya a los bolsillos tiene potencial de dolarización vía mercado paralelo, lo que también puede ser inflacionario.

Afirmó: "Hay una necesidad fuerte de emisión. El cepo, ahora, dio una herramienta fuerte para hacerlo sin que degenere el mercado cambiario oficial. El arte estará en que el nuevo gabinete regule bien esa emisión, porque el desfiladero es chiquito para que no haya inflación. Va a ser por tres caminos: uno, comprar dólares. Mata dos pájaros de un tiro: acumula reservas y emite pesos. Y hay dos más: financiar al fisco es uno. Y el otro es el bancario, ir desactivando esa cápsula en el crédito que son las Leliq. Pero va a necesitar sintonia fina, no se puede desbocar".

Y agregó: "Lo que no puede es emitir para pagar deuda en pesos. Esa deuda, ya defaulteada, es candidata número uno para ser pateada hacia adelante. Al FMI no le va a pedir plata adicional. A lo sumo un poco para pagar los vencimientos de intereses de este año, que son US$1.500 millones. Eso le va a permitir desmarcarse de que le imponga condiciones demasiado duras en lo fiscal".

La mirada de largo plazo tendrá que comenzar desde el día cero

El próximo gabinete enfrentará un desafío histórico, sobre el que quedó una vara bien baja: conjugar las políticas de corto plazo, que buscarán evitar que la economía caiga en una crisis demasiado larga, y las de largo plazo. Y es que cuando el PBI se recupera, tal como muestra la historia, las importaciones superan a las exportaciones y el ciclo crítico se repite. El director de Elypsis, Martín Kalos, afirmó: “Se puede conjugar largo y corto. Las medidas deberán llevar ya mismo una perspectiva de creación de negocios y de mercados para exportaciones. Esa mirada no estuvo en los últimos años”.
 
El director del CEPA, Hernán Letcher, agregó: “La experiencia de la gestión previa a Cambiemos dejó un aprendizaje: a veces tenés un escenario de conflictividad y se resuelve lo urgente pero no se toman decisiones de política industrial y exportadora. Cuando se quiso pensar ya había falta de dólares y presiones de todo tipo. Eso tiene que empezar desde el vamos”.

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