El ex ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, criticó la demora en el cierre de un acuerdo con los bonistas internacionales y la decisión del Gobierno de plantear esta última propuesta en términos de "tómalo o déjalo".

"Intransigencia no es fortaleza, ni concesión, debilidad. Cambiar es superior o obcecarse en pretensión irrealista (y costosa)", señaló el ex funcionario macrista en un largo hilo de tuits, cargados de metáforas futboleras.

"Con 45 millones de espectadores involucrados, definir por penales puede ser una imprudencia. El tiempo reglamentario terminó el 22/4. El alargue, el 22/5. Sin precipitarse, el regateo por penales agrega incertidumbre", escribió Lacunza.

"El tiempo importa. Más en tiempos de pandemia", agregó.

El presidente Alberto Fernández ratificó ayer que la nueva propuesta de reestructuración de deuda que presentó el Gobierno a principios de la semana pasada es "el máximo esfuerzo" que el país puede hacer y advirtió que no se van a "mover" de lo ofrecido.

"Estamos tratando de acercarnos (con los acreedores). Hemos hecho nuestro último esfuerzo. Yo me comprometí ante el pueblo que me votó que no íbamos a pagar la deuda postergando los intereses de los argentinos, esto es lo que podemos pagar. Esperemos que lo entiendan, porque no nos vamos a mover", afirmó el mandatario en declaraciones a FM La Patriada.

En este sentido,  en su descargo a través de Twitter, Lacunza señaló: "Propuestas unilaterales 'tómelo o déjelo' son inconducentes. Negociación incorpora aspiraciones y límites (mutuos) de contraparte".

El ex ministro además indicó que las declaraciones de apoyo de los académicos o las "aspiraciones refundadoras de reglas financieras internacionales",  sólo distraen. Hace referencia a la columna publicada el último jueves en el portal estadounidense Project Syndicate, en la que el premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, y otros más de 70 economistas y académicos instaban a la comunidad internacional a respaldar a Argentina en el proceso de reestructuración de deuda y llamaban a los acreedores internacionales involucrados en la negociación a no "reescribir las reglas durante la pandemia".

Lacunza resaltó que lo importante en el proceso de negociación es "persuadir a los bonistas" y advirtió que el abuso de zonas grises en cláusulas legales es contraproducente, ya que genera desconfianza y acción retaliatoria de la contraparte.

El funcionario sin embargo reconoció que la última propuesta del Gobierno "movió las palancas disponibles (plazos, quita, intereses, cláusulas legales) y llegó a zona de acuerdo" y que el enfoque de sustentabilidad es "valioso e infrecuente".

Aunque indicó que la sustentabilidad depende más del futuro programa fiscal que presente el Gobierno que de las proyecciones plurianuales, que resultan inciertas inciertas.

"La reputación importa, pero el crédito siempre es al futuro, no al pasado. Un programa pospandemia consistente (equilibrio fiscal convergente, emisión prudente, mercado cambiario normalizado) definirá el futuro acceso al crédito (y el exit yield de los bonos del canje)", enfatizó quien fuera el último titular de Hacienda de la gestión de Mauricio Macri.