Entre abril y junio del 2020, el periodo de más fuertes restricciones, 3,7 millones de personas que en 2019 tenían empleo dejaron de tenerlo. Desde ese momento, el empleo ha ido recuperándose a distintas velocidades según el rubro. Entre julio y septiembre del 2020, 2 millones de personas volvieron a estar ocupadas. Por eso la tasa de empleo aumentó del 33,4% al 37,4% entre el segundo y el tercer trimestre del año. Subió también la Población Económicamente Activa, la población ocupada y bajó la tasa de desocupación, la situación se repite en el cuarto trimestre, pero sin volver a niveles del 2019, de acuerdo con un informe del Centro Cepec.

Durante el primer trimestre del 2021, según la Encuesta Permanente de Hogares, se volvió a observar una mejora de los indicadores laborales, aunque tampoco consigue empatar al último trimestre del 2019. Aun así, esta tendencia positiva no se verifica en la mayoría de los países de la región, en los cuales la desocupación se incrementa sensiblemente.

La disminución de la desocupación durante la pandemia en la Argentina, contrasta con el comportamiento verificado en la mayoría de los países de la región, en donde el desempleo creció sustancialmente, como en Uruguay, Chile, México, Perú, Brasil y Colombia. Anteriormente habíamos hecho mención a la heterogeneidad económica y eso se pone de manifiesto cuando se observa el conjunto de sectores incrementaron el número de personas ocupadas con respecto al primer trimestre de 2020, cuyo crecimiento permitió compensar la pérdida de empleo provocada por los sectores más directamente afectados por el contexto imperante, como restaurantes, hoteles y comercio.

Esto último expone otro de los problemas que dejó la pandemia, la disparidad sectorial a la hora de generar empleo. Los sectores que más se contrajeron son aquellos que tienen una elevada informalidad. En cambio, se dio una importante expansión en sectores de baja informalidad como salud e industria. Los empleos no registrados, que fueron los más afectados por la pandemia y se contrajeron más de un 40% en el peor momento de la crisis sanitaria continúan creciendo, pero aún no logran recuperar los niveles previos a la pandemia. Mientras que los puestos asalariados registrados y los trabajos por cuenta propia ya alcanzaron o incluso superaron los niveles del año anterior, indicó el informe del Cepec que dirige Leo Anzalone.

Inflación y salarios 

El salario promedio de las trabajadoras y los trabajadores registrados en empresas privadas creció un 48,6% entre abril de 2020 y abril de 2021, mientras que la inflación fue de 46,3%. Por su parte, durante ese mismo período, la masa salarial del empleo asalariado registrado privado se incrementó un 50,1%.

Sucede que hay convenios que se negociaron entre diciembre del 2020 y los primeros meses del 2021, que a todas luces han quedado desajustados de la fuerte inflación de los primeros meses. Esto provocó que desde principio de año haya meses donde los salarios han perdido unas décimas y otros meses en los que han ganado.

Sin dudas es un problema que el gobierno no haya podido mantener la meta del 29% de inflación y que en seis meses se encuentre en 25,3%. Esta dinámica que se dio durante la primera mitad del año dificultó la estrategia salarial planteada por el gobierno y no pudo consolidar que los acuerdos paritarios sean la nafta del motor de la economía que es el consumo.

Dólar y precios

Desde el mes de octubre del 2020 se comenzó a observar un recalentamiento en los precios que duró hasta marzo del 2021 estimulado por distintos motivos que son oportunos analizar. Hacia septiembre, el tipo de cambio paralelo presionó con fuerza y ocasionó distorsiones en los precios, producto del crecimiento de pesos en la economía debido al incremento del Gasto para hacer frente a la pandemia.

Al mismo tiempo, el aumento de commodities y las fuertes exportaciones de carne empujaban con fuerza el precio de los alimentos que mes a mes encendían el IPC. Si bien los precios aumentaban considerablemente, Argentina comenzó un proceso de normalización macro, refrescando, por ejemplo, tarifas controladas, dinámica que generó que marzo del 2021 marcara un máximo en la inflación.

Desde ese punto, con el tipo de cambio devalúandose mínimamente, con los precios controlados sin aumentos en lo que resta del año, es previsible que la inflación se estacione consistentemente por debajo del 3%.

Conclusiones

De acuerdo con el informe de Cepec "la recuperación argentina medida en términos de generación de empleo es innegable. Entre julio y septiembre del 2020, 2 millones de personas volvieron a estar ocupadas, lo que significó una recuperación muy importante. En el último trimestre del año pasado esa dinámica se aceleró y los datos de empleo siguieron mejorando".

"Durante el primer trimestre del 2021, se volvió a observar una mejora que nos deja cerca de los puestos de empleo del 2019, aunque con disparidad sectorial. En materia inflacionaria, es el peor semestre desde el 2016, aunque esto se atribuye, entre
otras cosas, al resago de la política monetaria, y a la fuerte recuperación en forma de “V”.

Según destaca, "los ingredientes que presionaron fuerte la inflación de los
primeros seis meses, ya no estarán presentes, razón por la cuál se estima que la
recuperación económica de nuestro país también sea sustentada por la recuperación
del salario".

"En la cuestión salarial, a pesar de la pandemia, el desenvolvimiento es mejor que en
2018 y 2019. Hacia el mes de abril, con el último dato disponible, los salarios ya habían superado a la inflación en más de 2%. Podemos estimar, sin datos oficiales todavía, que, con las reaperturas paritarias de hace un mes, donde el gobierno comenzó a validar negociaciones en el orden del 40%, más la recuperación del Salario Mínimo Vital y Móvil, sumado a las fuertes políticas de ingreso, los salarios se consolidarán por encima del aumento de los precios".