YPF inició la exportación de su cuarto cargamento de gas natural licuado (GNL) con destino a España. Lo hizo en plena vigencia del aislamiento obligatorio a través de la partida del buque Methane Kari Elin desde el puerto de Ingeniero White, en Bahía Blanca.

Se trata de 130.000 metros cúbicos de gas producidos en la formación Vaca Muerta y licuados en la barcaza Tango FNLG, que la compañía estatal junto a la belga Exmar contrataron por diez años para exportar la producción no convencional y que trabaja en el puerto bahiense. Se trata de una de las tres plataformas de este tipo que existen en todo el mundo.

YPF tiene planeado enviar antes de mitad de año, también con destino a España, un quinto cargamento de GNL en el buque Excalibur, que llegará en estos días a las costas argentinas. El proceso de licuefacción demora unos 45 días.

Esto sistema fue ideado en pleno auge de la producción gasífera en Vaca Muerta, como vía de ingreso de divisas al país. Pero lo cierto es que las posibilidades de exportación este producto a gran escala no está exenta de complicaciones.

Por un lado, la infraestructura necesaria para hacerlo no está desarrollada aún en el país y requiere de multimillonarias inversiones. Por otro lado, el congelamiento de las tarifas desplomó la producción de gas en la formación estrella. A eso se sumó el desplome de los precios internacionales del petróleo, que hoy cotiza a menos de la mitad del valor que tenía en febrero e impactó también, aunque en menor medida en el gas.

Por eso, hoy está en dudas el plan inicial de YPF, que consistía en completar el envío de al menos seis barcos cargados con GNL antes de la llegada del invierno, cuando a partir de la alta demanda local desaparecen los excedentes de gas para exportación.