El Fondo Monetario Internacional ( FMI) reveló que alrededor de 19 millones de personas cayeron en la pobreza durante el último año en América Latina en medio de la pandemia de coronavirus, y la desigualdad aumentó en un 5% respecto a niveles anteriores a la crisis.

"Se calcula que la cifra de personas que viven en condiciones de pobreza se ha incrementado en 19 millones, mientras que la desigualdad, medida por el coeficiente de Gini, ha aumentado un 5% si se la compara con los niveles anteriores a la crisis", sostuvo el director del departamento del hemisferio Occidental del FMI, Alejandro Werner, en una transmisión por el blog del organismo multilateral.

En Argentina, junto con la implementación de la cuarentena y el freno a la actividad económica, se creó el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), un bono extraordinario de 10 mil pesos que se pagó tres veces. Ante nuevas restricciones a la circulación nocturna y los comercios anunciadas este miércoles, el Gobierno decidió disponer un nuevo bono de 15000 de Anses para beneficiarios de asignaciones sociales.

Werner alertó que "la pandemia supondrá además un deterioro duradero del capital humano debido al cierre de los colegios, que fue más prolongado que en otras regiones". Argentina fue uno de los países latinoamericanos que tomó la medida y, aunque se volvieron a abrir las aulas para el ciclo lectivo 2021, a partir del próximo lunes las clases presenciales vuelven a quedar suspendidas en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

Sin embargo, advirtió que "lo más urgente sigue siendo controlar la pandemia, cerciorándose de que los sistemas sanitarios estén debidamente dotados de recursos y de que todos tengan acceso a la vacuna".

El FMI apoyó las ayudas económicas

Las políticas fiscal y monetaria deben seguir siendo acomodaticias en los países que disponen de suficiente margen de maniobra --un refuerzo a corto plazo rápido para sus economías--, mientras que los países con presupuestos limitados deben reorientar las prioridades de gasto hacia la salud y el apoyo a los hogares, y trabajar para crear espacio fiscal adicional, consideró el FMI.

Dada la fuerte factura que siguen pagando los trabajadores de bajo ingreso, "estaría justificada la aplicación de ayudas focalizadas para faciliten la creación de empleo y la reconversión laboral", continuó.

Contracción y medidas de salvataje

En el nivel de actividad económica de América Latina, "la contracción de 7% experimentada por la región en 2020 fue la más pronunciada del mundo, superando con creces la desaceleración mundial, que fue de 3,3%", dijo el directivo.

Werner indicó que "se prevé que en 2021 el crecimiento se sitúe en 4,6%, por debajo del 5,8% estimado para los mercados emergentes, excepto China y el ingreso per cápita no retornará al nivel de antes de la pandemia hasta 2024, lo cual provocará pérdidas acumuladas del 30 por ciento respecto a la tendencia prepandémica".

En relación a la educación y otros aspectos de mediano y largo plazo, el FMI recomendó la concreción de un pacto fiscal para una transformación estructural.

Recuperarse de las secuelas a más largo plazo será más difícil y obligará a acelerar las reformas estructurales, mejorar el acceso a sistemas de educación y salud de calidad, ampliar las redes de protección social y mejorar el clima empresarial. Para revertir el efecto de los años de flojo crecimiento se necesita una transformación estructural más profunda, que podría estar facilitada por un pacto fiscal de gran alcance.