Las pymes industriales buscan dejar atrás la atomización de las entidades que representan al sector y apuntan a llegar a un consenso respecto a un “programa de acción” que articule al sector privado con los gobiernos, de modo tal de sortear cambios en los mandos, y ponen como base del acuerdo a largo plazo a las políticas de financiamiento, la administración del comercio exterior y el control de precios de los insumos difundidos.

El economista Mario Sosa, coordinador de la mesa de debate denominada “Las Pymes y la Acción Política” que se realiza en la previa al Segundo Congreso Industrial por el Consenso Nacional del Trabajo y la Producción, afirmó que la “dispersión gremial” y la “imposibilidad de plantear una agenda de gobierno” fueron ejes del tratamiento que el conjunto de empresarios participantes alcanzó como síntesis.

“En primer lugar, un problema a resolver es el significativo grado de dispersión gremial, que refleja la falta de unidad del sector pyme y que le resta legitimidad cuando tienen que efectuar una protesta u oponerse a políticas que le son perjudiciales. Y, por otra parte, la imposibilidad de plantear una agenda positiva con capacidad de formar parte de los programas de gobierno, que también es consecuencia del mismo problema”, señaló Sosa.

En ese marco, sostuvo que “hay demasiadas entidades, que tienen muchas disputas en torno a protagonismos personales, y con cierto desorden al momento de establecer un programa de acción y darse una estrategia para llevarlo a cabo”.

“Por lo general, las organizaciones aparecen como pidiendo favores, pero no tienen mecanismos o medios que hagan las veces de elemento de fuerza para torcer el rumbo, sino que parecería que un resultado positivo depende más de la benevolencia de los funcionarios que de la capacidad de imponer sus objetivos a través de la acción política”, dijo Sosa.

Batalla cultural

El economista sintetizó el debate de la mesa de la que surge la necesidad de “dar la batalla cultural” en las pymes “que no están movilizadas, las que no están organizadas bajo ningún tipo de asociación gremial, que son las que tienen en su cabeza las ideas del discurso dominante, vinculado en general a la libertad de mercado como panacea y a la intervención estatal como perjudicial”.

En este punto, Sosa consideró que los principales reclamos de las pequeñas y medianas industrias deben girar en torno a “controlar y estabilizar los precios de los insumos difundidos, como también los de la energía para tener una estructura de costos razonable que no diezme la competitividad frente a un mundo sobre ofertado”.

Al tiempo, afirmó que también se debe “defender el mercado interno a través de una inteligente administración del comercio”, y lograr a través de la negociación con las autoridades estatales políticas eficaces para “bajar las tasas de interés o costo del crédito”, entendiendo que “es el crédito un factor de primordial importancia para sostener un ritmo de inversión en bienes de capital, ciencia y tecnología, bases de una industria sólida”.

Sin embargo, advirtió que la falta de organización provoca que muchas pymes tomen como bandera “la baja de impuestos o el rechazo a los sindicatos”, cuando “los grandes temas son otros”. “El problema es que no se ven”, concluyó.