CUENTAS PÚBLICAS

Ganancias, la explicación clave del superávit fiscal de mayo

Si bien el ajuste sigue en niveles elevados e impactó en jubilaciones, obra pública, transferencias a provincias y subsidios, se modera la licuadora, de la mano con la desaceleración inflacionaria

El ingreso extraordinario que se observó en el impuesto a las ganancias durante mayo fue clave para que el mes termine con superávit. El ajuste sobre el gasto siguió en niveles históricamente elevados, aunque viene mostrando cierta desaceleración respecto a los niveles de principios de año, lo que a priori se explica por el menor efecto licuadora que genera la desinflación. Con todo, tanto según la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), como según la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (Asap), hubo un nuevo positivo en mayo. Junio será deficitario, tal como adelantó el presidente Javier Milei.

Aunque Milei ya había anticipado hace meses que junio sería deficitario, lo repitió la semana pasada en el 10° Latam Economic Forum: “Obvio que, en junio, por el tema de los pagos de aguinaldos y demás es deficitario. Pero cuando toman los 6 meses juntos, va a haber superávit. O sea, porque todo lo que adjuntamos, hasta ahora, más que supera lo que vamos a tener de déficit, en junio, con lo cual vamos a tener - un primer semestre - con resultado primario y resultado financiero positivo, algo que decían que era imposible. Imposible nada”.

Entre analistas hay cierta coincidencia en que esa certeza de superávit será algo más dudosa, o al menos no tan fácil de lograr, durante el segundo semestre, más allá de que al Gobierno se lo ve decidido. Y es que la inflación en baja no permite la licuación que se logró en el primer trimestre. En aquel entonces, en febrero y marzo se vieron caídas interanuales del gasto de 29,5% y 37,8%, respectivamente, según OPC. En abril se moderó a 21,4% y en mayo a 20%.

Por el lado de los ingresos, el impuesto PAIS viene haciendo un aporte extraordinario, en el sentido más estricto de la palabra, porque se supone que el tributo dejará de existir desde el 2025, o al menos así lo plantea la Ley que le dio origen. Con todo, viene generando fuertes mejoras en el ingreso por la suba que impulsó el Gobierno en diciembre y se espera que continúe así en meses próximos. En cambio, el aporte que hizo Ganancias sí apunta a ser bien de corto plazo y no seguirá ayundando en el futuro.

Según Asap, Ganancias dio un salto del 94,6% real interanual en mayo. La devaluación de diciembre fue clave: le generó una ganancia extraordinaria a las empresas que estaban posicionadas en dólares. Eso se pagó en el impuesto en mayo. Hasta abril, Ganancias venía creciendo al 139% nominal interanual, tal como mostró Asap. Si hubiese sostenido esa dinámica en mayo, debería haber generado ingresos por $400.119 millones. El salto del mes pasado, en cambio, fue de 639,3% nominal, y dejó $2,1 billones, es decir un extra de $1,7 billones.

En otras palabras, Ganancias explicó por sí solo el superávit fiscal de mayo, que fue de $1,3 billones, según Asap. El positivo primario, en cambio, fue más abultado y llegó a los $2,5 billones. Eso, siempre según el dato devengado, que no necesariamente debe replicar a lo que publicará la Secretaría de Hacienda el próximo martes 18 de junio, que será el base caja. Mientras el devengado da cuenta de lo ocurrido en los libros contables, el base caja muestra lo efectivamente pagado y, por ende, no toma en cuenta la deuda flotante.

El ajuste del gasto, aunque más leve que en el primer trimester, siguió siendo fuerte: según OPC, las jubilaciones cayeron 14,6% interanual, las asignaciones familiares un 15,5% real, los programas sociales un 33,3% real, los subsidios un 15,2% real, las transferencias discrecionales a provincias un 81,6% real, las destinadas a las universidades un 5,1% real y la obra pública un 82,3% real.

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