Gremios de todo el mundo nucleados en la Confederación Sindical Internacional (CSI) reclamaron al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional no quedarse en reformas estructurales guiadas por el fundamentalismo del mercado, como una forma de "construir un mundo más fuerte y resiliente a partir de la devastación económica, sanitaria y social causada por la Covid-19".

"Tras la crisis de 2008 causada por el sector financiero y los rescates financieros que se concedieron a los responsables, los trabajadores se convirtieron en el blanco de una ofensiva en toda regla contra la negociación colectiva, los derechos laborales y los servicios públicos. A medida que planificamos planes de recuperación económica del daño causado por la COVID-19, no podemos repetir los mismos errores de poner fin prematuramente a las medidas de estímulo y perseguir recortes drásticos en el gasto que socavan el crecimiento", señaló Sharan Burrow, Secretaria General de la CSI.

Según un comunicado del organismo gremial, desde el inicio de la pandemia más de USD100.000 millones han abandonado los países de mercados emergentes, lo que representa el caso de fuga de capitales más grande y rápido de la historia. Y resalta dos informes recientes que describen de qué manera las recomendaciones en materia de políticas del Banco Mundial y el FMI en relación con los mercados de capitales y la financiación para el desarrollo contribuyeron a la fragilidad, la financiarización y las entradas de capital privado especulativo, frustrando además la creación de empleos de calidad y las políticas de aumento de salarios.

"La fuga masiva de capitales, las severas cargas de la deuda y los efectos de las políticas fallidas están lastrando a los países en desarrollo en un momento en que necesitan preparar planes de estímulo y reconstrucción inclusivos. Ya es hora de comprometerse a prolongar el alivio de la deuda por dos años suprimiendo las medidas de austeridad como condicionalidad, así como poner fin a las condiciones de los préstamos y al asesoramiento de políticas que promueven enfoques fallidos" resaltó Burrow.

Para la dirigente sindical "las instituciones financieras internacionales necesitan cambiar algo más que su retórica y concordar sus operaciones con las normas internacionales del trabajo, con políticas más realistas destinadas al crecimiento con prosperidad compartida y los Objetivos de Desarrollo Sostenible".