El ministro de Economía, Martín Guzmán, planteó que el "rol de los Estados" será fundamental en la pospandemia para la recuperación económica en tanto que los Bancos Centrales deberán generar y expandir la liquidez pero con cuidado, para que no presione sobre "la demanda de moneda extranjera" en países, como Argentina, que no tiene una moneda propia robusta. En un evento organizado por la entidad que preside Miguel Pesce, Guzmán dejó algunas señales de cara al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional ( FMI).

El funcionario remarcó que en Argentina un "desafío" será evitar que la inyección de liquidez vaya a presionar al dólar, por lo que se necesita achicar progresivamente el déficit primario junto a una reducción de la emisión monetaria.

"Al mismo tiempo que el país se recupera, debemos transitar un sendero en lo fiscal para ir convergiendo hacia una situación de equilibrio a una velocidad consistente con la recuperación, y que durante ese sendero de transición se vayan reduciendo las necesidades de financiamiento del Banco Central al Tesoro", señaló en referencia al programa plurianual de metas macroeconómicas que el Gobierno negocia con el FMI.

Y agregó: "Va a haber necesidades de financiamiento durante la transición pero hay que tener un especial cuidado en las demandas que se le hacen al BCRA". En ese sentido, el Presupuesto 2021 prevé que el rojo primario de 4,5% del PBI (cerca de 3 puntos más bajo que el de 2020) se financie en un 60% con emisión monetaria y 40% con deuda. Pero, como adelantó BAE Negocios, Economía negocia la posibilidad de ampliar el financiamiento de bancos multilaterales -como el Banco Mundial, el BID y la CAF- para cubrir parte del gasto en obra pública e invertir la ecuación: 60% deuda y 40% emisión.

"Necesitamos que las exportaciones crezcan de una forma consistente con el nivel de importaciones que el crecimiento de la economía demanda. Y al mismo tiempo desde la política fiscal no ponerle una presión excesiva a la política monetaria", afirmó Guzmán. Es por eso que ante la fuerte tensión cambiaria de los últimos meses, el Ejecutivo empezó a achicar la asistencia de emergencia del IFE y el ATP, dos partidas que no están previstas en el Presupuesto del año próximo.

Además, el economista platense aseguró que el otro gran objetivo es ir hacia una reducción persistente de la inflación hasta llegar "a tasas de un dígito,  que es algo que no se puede lograr de ninguna manera de un año para el otro".

Las declaraciones del ministro de Economía se dieron en el marco del cierre de las Jornadas Monetarias y Bancarias 2020 organizadas por el BCRA, en un panel virtual que compartió con el presidente de la autoridad monetaria, Miguel Pesce, y su mentor, el premio Nobel de economía Joseph Stiglitz.

Mientras las últimas medidas market friendly y el ajuste del cepo al dólar oficial lograron reducir pero no frenar la sangría de reservas, Guzmán señaló que el proceso de estabilización llevará tiempo: "No existe un shock de confianza que sea efectivo para estabilizar en el corto plazo pero también para sembrar raíces firmes para la estabilidad de mediano y largo plazo. Porque estabilizar requiere cambiar de conductas de los participantes de la economía y estas conductas no cambian de un día para otro".

En ese sentido, Alberto Fernández había selado este domingo en Net TV que el problema cambiaria se podrá ordenar cuando haya "un acuerdo definitivo con el Fondo" que dejará un plan a tres años que "va a despertar una confianza que todavía no hemos logrado en los mercados".

En ese sentido, Guzmán se desmarcó y adelantó un proceso más extenso. "No hay una bala de plata, un anuncio que de un momento a otro pueda cambiar las expectativas. Eso requiere de conductas persistentes para ir resolviendo paso a paso los desequilibrios de la economía argentina", afirmó.

Y puso como contra ejemplo el impacto del programa con el FMI firmado por Mauricio Macri: "Una de las premisas centrales fue el programa de contracción monetaria, crecimiento 0 de la base monetaria, con la idea de que ese shock iba a generar un cambio de comportamiento abrupto que iba a permitir una estabilización de los precios. Pero la economía no funciona así".

El rol de los bancos centrales en la pandemia

Guzmán planteó en su disertación que los Bancos Centrales deberán buscar herramientas para que al mismo tiempo que se implementan las políticas expansivas tengan el mayor multiplicador macroeconómico posible, tratando de que la inyección de liquidez que se le da a la economía tenga varias vueltas de impacto sobre la demanda agregada.

Guzmán planteó que esas políticas expansivas generan "desafíos" para las economías, ya que la liquidez expandida da vueltas pero eventualmente llega a activos financieros. En países como la Argentina, consideró que "hay que tener mucho cuidado sobre a qué tipo de activos va, sobre todo a la demanda de moneda extranjera".

"En economías más avanzadas lo que va a ocurrir y de hecho ocurrió en 2020, es que esa inyección fuerte de liquidez en la economía empieza a poner presión sobre los precios de los activos financieros con consecuencias distributivas que son regresivas", explicó Guzmán.

En economías como la de Argentina en las que aún no se ha construido una "suficiente robustez de la moneda", la expansión de la liquidez se canaliza a través de la demanda de moneda extranjera, generando presiones cambiarias y con problemas sobre los precios de los bienes y los servicios, de la inflación en general, sostuvo Guzmán.

Para el funcionario, en la Argentina hay un "desafío" para restablecer "todas las funciones del dinero", porque el Gobierno ve "valor" en la soberanía monetaria entendida como un "razonamiento macroeconómico" y no como un "argumento sentimental".

El ministro consideró importante "el hecho de poder tener una moneda que se vuelva una referencia y que permita contar con instrumentos de ahorro y financiamiento" para poder "ir en la dirección de resolver los problemas estructurales de la Argentina con este patrón de bimonetarismo que contribuye a la mayor inestabilidad macroeconómica y en la balanza de pagos".