"Argentina no puede pagar más a los acreedores". Así resumió el ministro de Economía de la Nación, Martín Guzmán, la situación de la deuda extranjera, en un artículo de opinión con ese título que publicó hoy el diario británico Financial Times.

En el texto, el funcionario ratifica su compromiso de cumplir con el pago en el marco del acuerdo que propone a los bonistas dentro de las posibilidades reales de la Argentina, teniendo en cuenta que la prioridad son las políticas económicas para hacer frente a la crisis que generó la pandemia de coronavirus.

El ministro insistió en que "forzar más austeridad para pagar más no sólo sería desastroso económicamente, sino también política y moralmente inaceptable, y a la larga insostenible", y definió que "sostenibilidad significa tener deuda que pueda ser atendida y esté bajo control".

"Las deudas inasequibles no pueden ser pagadas ni en Argentina ni en ningún otro lugar", sostuvo. Esto, incluso, ya era así antes del Covid-19, con devaluación, altas tasas de interés y bajo crecimiento, recordó.

Con un "esfuerzo de buena fe" en mente para ambas partes, Guzmán indicó que Argentina buscará "impulsar el crecimiento económico" y un compromiso de "administrar las finanzas públicas para generar un equilibrio primario", mientras que "los inversores internacionales obtendrán una tasa de interés más alta que en su país, que también sea consistente con las perspectivas de crecimiento de Argentina".

"Algunos acreedores buscan significativamente más. Pero tales demandas son inconsistentes con lo que incluso el FMI, que también es un acreedor importante, define como sostenible. Además, ese análisis se basó en estimaciones económicas realizadas antes de la pandemia. Debo ser explícito y claro: no podemos permitirnos pagar más", remató.

Si bien admitió que los actuales "son tiempos enormemente difíciles para los tenedores de bonos", Guzmán planteó que los bonistas deben elegir entre "reconocer los históricos desafíos y buscar nuevas formas hacia adelante, o insistir obstinadamente en términos de reembolso a corto plazo que parecen dar retornos rápidos, pero sólo para degradar países deudores y socabar su posibilidad de pago". "Demandas insostenibles solo pueden generar resultados insostenibles", remató.

"Seamos claros: esto no es un juego de hojas de cálculo. En juego está el destino económico de 45 millones de ciudadanos argentinos", enfatizó el ministro con dureza, al hacer referencia a la situación de pobreza que enfrenta el 35% de la población y el 52% de los niños. Por esto, "ningún gobierno democrático puede imponer aún más privaciones", ni tampoco pueden pedirle "poner a los tenedores de bonos por sobre las políticas económicas designadas a paliar los catastróficos efectos de la pandemia".

La Argentina ha tomado un "compromiso inquebrantable" para salir de la crisis "siendo honestos tanto con nosotros mismos como con nuestros acreedores", y los escenarios para pagar la deuda planteados por el Gobierno implican un respiro para "permitir la recuperación económica y reconstruir nuestras posibilidades de generar ingresos", insistió Guzmán.

Su oferta "incluye un período de gracia de tres años, una reducción del 5.5 por ciento en el capital de los bonos y una reducción del 62 por ciento de los pagos de intereses. Deja a los acreedores con un cupón de bonos promedio de 2.3 por ciento, en comparación con su promedio actual de 7 por ciento, que no es bajo considerando el entorno actual de tasas de interés".

Esto no implica pedirle a los acreedores que pierdan ganancias, sino "que ganen menos", resumió Guzmán.

"A los acreedores les conviene evitar los patrones destructivos del pasado de promesas imposibles y crisis repetidas. Se acabó el tiempo de las ilusiones. En el nuevo mundo del Covid-19, no podemos continuar gastando el 20 por ciento de los ingresos del gobierno o más en pagos de deuda, como algunos acreedores han efectivamente pedido. Es simplemente imposible", lanzó.