A diez días del fin del plazo para que los acreedores extranjeros tomen una decisión sobre la oferta del Gobierno argentino para el canje de deuda, el ministro de Economía, Martín Guzmán, reiteró que no modificará las condiciones que presentó en Nueva York, a pesar del rechazo de los bonistas, porque es lo que el país puede afrontar en el panorama actual.

En este marco, remarcó que si bien los tenedores de bonos soberanos piden que Argentina tenga "un mayor ajuste" para poder pagar la deuda, eso "no es sostenible".

"Hay mucha tensión y frustración porque los bonistas apostaron a la Argentina y la economía no anduvo bien y fue un colapso económico. Es normal que haya tensiones y cada uno defiende sus intereses. Nosotros hacemos promesas que se pueden cumplir y por eso es de buena fe", sostuvo el funcionario en diálogo con la TV Pública.

Al respecto, planteó: "Esta semana vamos a tener el road show con los acreedores, que esta vez será virtual, pero ya entraremos a discutir la propuesta. Lo que buscamos es darle condiciones al país para que, una vez pasado el coronavirus, la propuesta se pueda mantener en el tiempo".

"Esta propuesta que estamos haciendo es una propuesta de buena fe, en el sentido de que es lo que Argentina puede pagar y que se pueda cobrar lo que se puede cobrar", enfatizó.

El ministro señaló que los acreedores "plantean que el país debiera tener un mayor ajuste, pero eso no es sostenible. En los últimos cuatro años, el gasto público primario se contrajo en 5,6% del PBI y eso no funcionó, terminó en una caída de la demanda. Y a esto se le suma la situación del coronavirus".

Ahora "todo está sobre la mesa, el período de gracia, los intereses de los bonos y los vencimientos de los títulos. La Argentina hoy no tiene capacidad de pago, pero hicimos una oferta a los acreedores que la Argentina puede cumplir".

"La oferta tiene el aval del FMI y el staff técnico avaló la propuesta porque había juzgado que estaba en línea con las posibilidades de pago del país", resaltó.

El Gobierno puso como fecha límite el 8 de mayo para que los bonistas extranjeros acepten o rechacen la oferta. Sin embargo, en caso de proponer un nuevo acuerdo, este plazo podría extenderse.