Los industriales sufren la disparada de los precios internacionales de los fletes. Un barco con insumos básicos para la producción nacional proveniente de un puerto de Asia cuesta en la actualidad USD9.000, aunque, dependiendo del contenido de la carga, incluso puede ser mayor. Hace un año atrás, ese mismo container costaba US2.000. A esos incrementos, los industriales deben sumarle los saltos en los precios de las materias primas importadas.

El tema está en la mesa de análisis de la Unión Industrial Argentina (UIA), que días atrás repasó los principales problemas que aquejan la recuperación de la producción manufacturera, y los costos logísticos son parte de la agenda prioritaria. Lejos quedó la comparación sobre el precio de un viaje interprovincial con la llegada de un container de China o de  Amsterdam, como solían hacer los empresarios para reflejar el malestar por los costos logísticos locales en camiones.

"El costo de flete de un contenedor desde Asia a Buenos Aires pasó de USD2.000 a USD9.000, y dependiendo de lo que se importa. El costo te subió una brutalidad", se quejó ante BAE Negocios un empresario industrial que está obligado a importar materia prima porque utiliza propductos que no tienen sustitución nacional.

El crecimiento de los costos internacionales fue una constante en el año de la pandemia del coronavirus. El aumento de la demanda de materias primas de los países ante una oferta acotada por la caída de la prodcucción y las limitaciones del comercio mundial presionó sobre los precios. Para los empresarios argentinos, el cálculo promedio de aumento es del 35% aunque varía de acuerdo del lugar de origen.

"Si vos traías mercadería por USD20.000, ahora tenés un incremento de USD7000 de flete que te representa 35% de aumento en los costos totales. Esto pasa con los contenedores de todo el mundo, variando el incremento del costo que en Europa es un poco menor el aumento", admitió un integrante de la mesa de conducción de la UIA, consultado por este diario.

Los problemas para las fábricas locales son variados. El aumento de flete, los incrementos en la materia prima, la escasez de esos insumos y la falta de disponibilidad de dólares para poder pagar la mercadería que llega desde el exterior.

Sucede que el Gobierno nacional trabó las importaciones de productos de distintas partes del mundo para cuidar la producción nacional, medida que fue respaldada por las distintas entidades fabriles para proteger a las fábricas y el empleo argentino ante la competitividad de distintas partes del mundo, en donde existen subsidios o condiciones laborales inferiores.

Sin embargo, se multiplicaron los reclamos de empresarios que esperan el ingreso de materias primas que están en el puerto de Buenos Aires o en el de Rosario. "Lo contradictorio es que vemos en las góndolas de los supermercados algunos bienes finales importados, mientras que los insumos que necesitamos para fabricar esos mismos productos en la Argentina están frenados en la Aduana", se quejó el dueño de una pyme que aun espera una solución.

"No es la idea pelearse con un Gobierno que tiene intenciones industrialista, por eso evito la confrontación. Pero mi fábrica no va a poder sostenerse mucho tiempo con los mismos empleados si además de no poder producir, tengo que pagar el costo del flete en el puerto", se lamentó, off the record.

El cuidado de las divisas en el Banco Central llevó a reducir las importaciones. Pero ante la escasez de insumos mundiales, algunas empresas se apresuran a asegurarse mercadería para poder responder a las necesidades de abastecimiento local. "Es imposible pensar a mediano plazo porque si importás un poco más, inmediatamente se traba el ingreso", se quejó otro fabricante local.