El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) respaldó que Hungría establezca un impuesto a los ingresos obtenidos en el país por la publicidad digital desde otro Estado miembro, en contra del criterio de la multinacional Google, en una sentencia que puede sentar un precedente para otras tasas digitales.

En una sentencia fechada el 3 de marzo, el TJUE admite la normativa húngara que exige a las empresas que operan desde otro país (como Google desde Irlanda) que informen sobre los ingresos obtenidos en Hungría por publicidad digital para poderles aplicar un gravamen.

No obstante el TJUE considera que fueron excesivas e incompatibles con el derecho europeo las sanciones que Hungría impuso a las empresas que no dieron esos datos, que superaron los 3,1 millones de euros en el caso de Google.

Asimismo, en la sentencia en la que impide ese régimen sancionatorio húngaro, por petición de Google, el TJUE sí admite el requerimiento de datos a los prestadores de servicios publicitarios establecidos en otro Estado miembro con el fin de gravar los ingresos en el país.

El magistrado Jean-Claude Bonichot, quien firmó los fallos, determinó que Hungría, como cualquier otro Estado de la UE, puede fijar un impuesto sobre el volumen de negocios solo para las empresas con mayor actividad económica, mediante un sistema de progresividad, sin que se pueda considerar que es discriminatorio frente al resto de empresas del mismo sector, según reporta el sitio español el Economista.es.

Agrega que el hecho de que estos impuestos específicos, que gravan el volumen de negocios de manera progresiva, recaigan sobre todo en empresas controladas por personas de otros Estados de la UE, debido a que estas empresas obtienen los mayores volúmenes de negocio en los mercados nacionales, refleja la realidad económica de éstos y no es una discriminación frente a estas empresas.

El TJUE argumenta que la normativa húngara no se opone al principio de libre prestación de servicios.

En cambio, las multas por no facilitar los datos sí difieren y son muy superiores a las de regímenes sancionatorios de normativas aplicables a empresas húngaras.

Esta sentencia del TJUE es un precedente para otros gravámenes similares, como los que están previstos que entren en vigencia a fines del corriente año en Francia y España (el impuesto a determinados servicios digitales aprobado hace dos semanas por el Consejo de Ministros), que tratan de contrarrestar el modelo de negocio de Google y otras grandes empresas de no diferenciar el lugar de obtención de los ingresos.