En septiembre, el adelanto de importaciones, a causa de la expectativa de devaluación generada por la brecha cambiaria, redujo al mínimo el superávit de la balanza de bienes en el mercado de cambios. Fue de apenas USD7 millones, un nivel inédito para un escenario recesivo como el actual. De hecho, fue el peor número desde el déficit de marzo del 2018, justo antes de que la devaluación indetenible cambiara el signo. Las mayores restricciones para la fuga lograron moderar algo ese otro canal del drenaje de divisas.

Así, la Formación de Activos Externos (FAE), es decir la mal llamada fuga, totalizó USD434 millones, el nivel más bajo desde mayo. Luego de dos meses en los que 4.000.000 de personas accedieron al MULC para comprar sus dólares para ahorro, esta vez "solo" 3.400.000 lo hicieron. El impacto grueso de las medidas (el impuesto extra de 35% y la restricción a todos los que no pueden demostrar un ingreso de alrededor de $55.000 o que recibieron algún tipo de ayuda estatal) se verá a partir de octubre.

Con todo, la cuenta corriente cambiaria mostró un déficit de USD601 millones, el más abultado en lo que va del 2020. A eso se sumó el rojo de USD952 millones de la cuenta financiera, motorizado por la fuga y el pago de deudas de las empresas (sacó otros USD566 millones), con el ingreso al mercado externo prácticamente vedado. Con todo, las reservas cayeron USD1.548 millones a lo largo del mes. El peor desempeño desde la corrida cambiaria electoral de octubre del año pasado. 


Igual que el superávit de bienes, la fuga de los no residentes fue casi nula y totalizó apenas USD3 millones. Pero no fue inocua: si bien las restricciones del cepo no les permitió a los fondos irse por el oficial, sí ejercieron presiones sobre el Contado con Liquidación (CCL), lo que agrandó la brecha cambiaria a niveles récord desde la hiperinflación de 1989.

La disparada del CCL se aceleró justamente con el endurecimiento de las restricciones de mediados de septiembre. El Gobierno decidió torcer el rumbo, tomar el camino señalado por el ministro de Economía, Martín Guzmán, bajó el parking del paralelo y les dio a los fondos una salida mediante una licitación de bonos dollar linked. Desde entonces la cotización del CCL bajó $33.

En síntesis, la disparada de la brecha cambiaria generada por la fuga de los no residentes, que llegó a ser de 133% el 22 de octubre y ahora bajó a 88% contra el mayorista, hizo desaparecer el superávit comercial. Eso se sumó al problema de la fuga de los residentes, a su vez motorizada por la fuerte emisión monetaria y una tasa de interés relativamente baja. 

La salida brindada por Guzmán para la fuga de los no residentes y las restricciones a los pagos de importaciones de más de USD50.000 millones deberían mostrar su impacto en octubre. Por lo pronto, mientras septiembre terminó con una venta de reservas por encima de los USD1.500 millones, los primeros 27 días de octubre estaban en USD976 millones.
 

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Mariano Cuparo Ortiz

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