La Canasta Básica Total, que mide la línea de pobreza en el Gran Buenos Aires, marcó una suba de 5,5% durante noviembre, según el informe Valorización mensual de la canasta básica alimetaria y de la canasta básica total, publicado ayer por el Indec. Además, la Canasta Básica Alimentaria, que mide la línea de la indigencia, pegó un salto extraordinario de 6,3% y fue el más alto del 2019. Las subas fueron de la mano de unos alimentos que, según el IPC Nacional treparon 5,3% durante el mes pasado.

De esta manera, una familia necesito $37.596 para no ser pobre y $15.098 para no ser indigente. El sueldo mínimo está en $16.875, apenas por arriba de esa cifra.

En noviembre se observaron dos fenómenos: las empresas se cubrieron frente a posibles congelamientos y, a la par, ocurrió el fin del programa Productos Esenciales, lo que implicó subas del 13%, según el CEPA. Por eso, en noviembre la dinámica se revirtió.

Otra medida que encaró la gestión Cambiemos fue la quita del IVA vendedor a comercios, sobre algunos productos de la canasta básica. El programa vencerá el 31 de diciembre. Esta semana el Gobierno presentó el proyecto de Ley de solidad social y reactivación productiva, que ya se discute en el Congreso y que prevé un programa alternativo al lanzado por la gestión anterior. El proyecto propone la devolución de IVA a los sectores más vulnerables.

Desde el Ministerio de Economía afirmaron: "Los decretos de eliminación del IVA, además de generar desfinanciamiento en el estado nacional, tuvieron dudosos efectos sobre la equidad. Es más eficiente y tiene mayor impacto distributivo otorgar beneficios tributarios a las compras realizadas por grupos vulnerables, y estimula la formalización de la economía y el cumplimiento tributario". En lugar de brindar un beneficio a los comercios, en busca de que la competencia redunde en bajas, el proyecto apunta a reintegrar directamente a las personas humanas.