Las ganancias empresarias terminaron el 2020 pandémico mostrando resiliencia. Mejoraron 2% real en el último trimestre del año pasado, respecto al mismo período del 2019. Como contrapartida, los ingresos de los asalariados cayeron 6% real en la misma comparación. El fenómeno muestra una acentuación de la transferencia de ingresos desde los trabajadores a los empresarios y explica que la inversión crezca a buena velocidad, mientras que el consumo sostiene un andar cansino. Hay margen para una mejora salarial que acelere el derrotero de la actividad económica.

En ese sentido, un informe del Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala (ITE-FGA) remarcó: “La actividad económica mantiene un sendero de recuperación desde mayo de 2020. Pero se da una particularidad más que interesante: desde principios de año, el consumo medido por nuestro Índice Mensual de Consumo (IMC) se estancó e inclusive tuvo una caída en marzo, mientras que la inversión medida con el Índice Mensual de Inversión (IMI) se incrementó a un ritmo mayor. La crisis del Covid-19 empeoró la distribución funcional del ingreso en detrimento de la remuneración del trabajo asalariado y, por ende, afectó el consumo de la población”. 

Un informe del programa de Capacitación y Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (Cetyd), de la Universidad de San Martín (Unsam), deflactó la mejora del excedente bruto de explotación informado por el Indec para el cuarto trimestre del 2020. Si bien a lo largo del año tanto el salario como las ganancias empresarias sufrieron pérdidas, sobre el cierre las empresas comenzaron el repunte. Con una inflación de 36,2% interanual en el último trimestre, la mejora del excedente fue de 39% nominal. 

No todos los sectores empresarios lograron recuperar su nivel de ganancias

Está claro que hacia dentro del sector empresarial la situación no es así de buena para todos los rubros. Por caso, las ganancias de hoteles y restaurantes cayeron 81% real, nada menos, entre fines de 2019 y fines del 2020. Otros como la pesca sufrieron un bajón de 27%; la explotación de minas y canteras 24%; y el transporte 32%. Ninguno de todos eso, a priori, muestra mucho margen para mejoras salariales.

En cambio, el agro mejoró sus ganancias en 26% real e incluso aumentó 4,7% su participación en el ingreso sectorial; la construcción mejoró las suyas en 20% real; el comercio en 26%; los bancos en 19%, la industria en 1%, las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler, donde entran la publicidad, la informática y otros rubros, en 7%. Todos esos presentan buen margen para una recuperación salarial que impulse a la actividad económica

Otros como la educación, la salud privada, las actividades culturales, los consorcios y los clubes, sufrieron caídas de 2% pero mejoras en la participación sobre el ingreso, lo que implica que sus trabajadores se hicieron cargo de la mayor parte de la pérdida.

La recuperación de la rentabilidad da margen para inyectar dinero al consumo

Desde el Cetyd concluyeron: “Durante el 2020 tuvo lugar una retracción tanto de los salarios como de las ganancias de las empresas. Sin embargo, durante los últimos meses del año las ganancias comenzaron a recomponerse mientras los ingresos de los trabajadores continuaban rezagados y así las empresas mejoraron su participación en la distribución del ingreso. De todos modos, estas tendencias guardan en su interior una elevada heterogeneidad”. 

Y agregaron: “Inicialmente nos preguntábamos cuál es el margen para aumentar los salarios. El acuciante desafío de promover la recuperación de los ingresos de los trabajadores se aborda en un contexto por demás complejo. Pero avanzar en ese sentido es una necesidad de primer orden”.

Coincidieron desde el ITE-FGA: “Cuando observamos lo sucedido entre el último trimestre del 2020 contra el mismo del 2019 vemos que en términos reales tanto el sector asalariado, monotributista y autónomo como el sector público perdieron en la distribución funcional del ingreso, mientras que los dueños del capital incrementaron su porción”. 

Y agregaron una lectura en términos de actividad económica: “La actividad se ha sostenido por un incremento del excedente bruto de explotación que se traslada en mayores inversiones. Al mismo tiempo, este sector tiene un efecto riqueza positivo producto de una revaluación de sus activos dolarizados y el ahorro forzoso realizado en pandemia, que se traduce en un consumo de bienes durables”.

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Mariano Cuparo Ortiz

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