No es novedad, la brecha de género existe y atraviesa ámbitos laborales, sociales y académicos. Frecuentemente se publican datos que dan cuenta de la exclusión de las mujeres en actividades vinculadas a la producción económica, de estereotipos que limitan su desarrollo profesional y de diferencias en las remuneraciones y valoración de competencias basadas en el género. Lo que resulta urgente de esos datos es que señalan inequidades pero, también, oportunidades que llaman a la acción para transformar el presente y construir un futuro de crecimiento e inclusión. 

Si algo dejó en evidencia -y profundizó- la pandemia por el nuevo coronavirus es la desigualdad estructural que existe tanto al interior de las sociedades como entre países de distintas regiones. Tal es así que, en algo vital para afrontar la crisis sanitaria como lo es la distribución de las vacunas, el mundo es testigo de escenarios tan injustos como verosímiles: en febrero, el secretario general de la ONU denunció que el 75% de las vacunas aplicadas hasta ese momento se había concentrado solamente en 10 países, mientras que más de 130 naciones no habían recibido ni una sola dosis.

La Argentina no es ajena a este contexto de crisis y probablemente los próximos años generen enormes desafíos en materia social, económica y política que habrá que atravesar para que el país pueda recuperarse de este shock mundial que el COVID impuso. Más allá de las problemáticas sociales urgentes que es necesario atender, Argentina tiene la oportunidad de construir nuevos escenarios a partir de cambios de diversa escala: pequeños, estructurales, transversales. Lo importante es realizarlos de manera que se puedan sostener en el tiempo.

Un horizonte real y posible: la diversidad como impulso

La brecha de género no es un problema de incumbencia feminista sino que impacta en toda la sociedad. Para quienes se consideran personas ajenas a la problemática, algunos números pueden resultarles de interés: según datos del McKinsey Global Institute, si la participación de las mujeres en la economía mundial se equiparara con la de los varones, para el año 2025 habría un aumento del 16% del Producto Bruto Interno Global.

Particularmente en el caso de las disciplinas CTIM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemática) el impacto promete ser de gran peso en el crecimiento económico de la Argentina ya que, según un informe del Ministerio de Producción y Trabajo de diciembre de 2019 -previo a la digitalización acelerada que generó la pandemia-, las empresas de servicios basados en conocimiento (SBC) crean empleo un 30% más rápido que el promedio de la economía, es uno de los sectores más dinámicos y en constante crecimiento y aumenta sus exportaciones a una tasa mayor que el resto de las actividades económicas.

Todos los segmentos de los SBC tienen salarios elevados en comparación con el promedio de la economía y, entre ellos, el segmento de más rápido crecimiento es el de software y servicios de informática. Los SBC tienen presencia en todo el país por lo que el impacto de esta actividad es federal.

Sin embargo, estos escenarios de posible desarrollo y crecimiento no cuentan con la participación de sectores que representen a toda la sociedad. Según la investigación “Un potencial con barreras”, realizada por Intal BID y Chicas en Tecnología (CET), entre 2010 y 2016 se registraron apenas un 33% de mujeres (y 67% de varones) como estudiantes en el sistema universitario CTIM, tanto en instituciones públicas como privadas.

El análisis da cuenta de que una de las barreras de acceso de las mujeres a las disciplinas CTIM es la falta de modelos a seguir que las impulsen y animen a considerar estas carreras como una elección posible para ellas. De hecho, en el informe “Conectadas con el futuro”, realizado por CET junto a J.P. Morgan, se relevó que entre las jóvenes de 11 a 14 años, el interés de formarse en carreras vinculadas a la tecnología es de apenas un 10%.

Con estos datos en mano Chicas en Tecnología profundizó su objetivo de generar modelos de rol de mujeres líderes en ámbitos vinculados a la ciencia y la tecnología para que sirvan de inspiración a las jóvenes, y para que las nuevas generaciones conozcan historias de referentes locales así como también los distintos campos de innovación y desarrollo de los que pueden ser parte. Así es como se creó el micrositio Mujeres Argentinas en STEAM (acrónimo en inglés de Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemática), recientemente actualizado para que más mujeres de todo el país puedan sumarse.

La plataforma desarrollada por la organización reúne perfiles de mujeres que se desempeñan académica y profesionalmente en esas disciplinas; son creadoras de conocimiento que comparten sus experiencias, trayectos de formación y laborales junto a mensajes destinados a otras mujeres interesadas en esas áreas. La iniciativa también permite que la comunidad científica, tecnológica y emprendedora esté al tanto de los proyectos en los que se desarrollan, se interiorice en el trabajo que realizan y crezca la red de mujeres líderes e innovadoras en ciencia y tecnología. En la versión más reciente de la plataforma las interesadas en formar parte de la iniciativa pueden postularse para sumar su perfil al micrositio, sólo deben completar un formulario con algunos datos sobre su formación académica y profesional. 

La iniciativa Mujeres Argentinas en STEAM no se basa en engrosar el número de perfiles que le dan sentido, no es una vidriera al alcance de un clic. Se trata de historias de mujeres que, con sus trayectos, abren caminos a otras personas y allanan -o visibilizan- barreras de acceso para que la sociedad en conjunto trabaje para cerrarlas. Lejos de ser un mensaje inspiracional destinado a las lectoras, es simplemente un ejemplo del potencial que la Argentina tiene para darle rumbo a su desarrollo.

En un país en el que, según datos del INDEC, la población bajo la línea de pobreza al segundo semestre de 2020 es del 42%, no se pueden desaprovechar oportunidades de crecimiento y mejora en la calidad de vida de las personas. El sector público, las empresas privadas y el ámbito educativo pueden generar respuestas a esta brecha, integrar y fomentar la participación de minorías y transitar un camino de soluciones sostenibles a largo plazo. Todo está por hacerse y el momento es ahora.

 

*Chicas en Tecnología. Organización de la sociedad civil que desde 2015 busca reducir la brecha de género en el ambiente emprendedor tecnológico a nivel regional