PRODUCCIÓN

La industria cayó en julio y se espera otra baja en agosto

Fiel publicó una contracción de 2,9% mensual desestacionalizada durante julio y adelantó que el mes actual ya anticipa una nueva pérdida. El consumo de bienes durables, propio de épocas de incertidumbre cambiaria, ayudó a apuntalar parcialmente

Las mediciones de actividad industrial de julio coinciden en algo: hubo caída respecto a los niveles de junio, lo que se da en el marco de una desaceleración que comenzó después mayo y en un contexto de vaivenes, con meses de contracción y otros de leve recuperación. Para agosto, además, las proyecciones son negativas, por el efecto del cepo importador sobre la provisión de piezas fundamentales para el proceso productivo. Hubo, de hecho, paradas de planta. Según Fiel, la contracción fue de 2,9% mensual desestacionalizada en julio y, tal lo dicho, las perspectivas son negativas para la continuidad del segundo semestre. También el Centro de Estudios para la Producción (CEP XXI) había publicado una baja mensual de 0,4%, en base al consumo energético de las fábricas.

A través del informe del Índice de Producción Industrial (IPI) correspondiente a julio, Fiel señaló: "La producción del mes de julio ajustada por estacionalidad mostró una caída de 2,9% en la comparación con el mes anterior, encadenando dos meses de retracción. La actual fase que se desarrolla desde octubre del año pasado, alcanzó el mayor nivel de actividad entre los meses de abril y mayo pasados. Los indicadores que permiten monitorear la sostenibilidad de la fase han mostrado un deterioro. El crecimiento industrial desacelera desde abril pasado, y en julio el ritmo de avance resultó inferior al de la tendencia de largo plazo".

Y agregó acerca del crecimiento de 1,9% interanual: "La mejora interanual de la producción industrial de julio da cuenta de un recorte en la dinámica de la actividad. El avance se sostuvo fundamentalmente en el aumento de la producción automotriz y otros intermedios que compensaron la caída en la metalmecánica. En la medición desestacionalizada, la actividad acumula dos meses de retracción. Entre abril y mayo pasados la industria alcanzó el mayor nivel de producción en la recuperación iniciada en octubre de 2021. Hacia agosto, los faltantes de partes y piezas en la industria automotriz a causa de los problemas logísticos globales y el acceso a las divisas, han derivado en nuevas paradas en algunas de las terminales, mientras que el conflicto en el sector de neumáticos continúa prolongándose. Para la actividad industrial en su conjunto se anticipa otra merma en la dinámica de la recuperación".

Efectivamente, la mejora de 1,9% interanual para la actividad industrial en julio fue la más baja de todo el año, excepto enero, aquel complicado mes en el que los contagios de Covid-19 hicieron pico histórico, las paradas por vacaciones marcaron diferencias respecto a un 2021 en el que se habían centrado en febrero y la ola de calor generó apagones de energía eléctrica.

En épocas de incertidumbre cambiaria e inflación, se sabe, los que pasan a traccionar a la actividad son los bienes con sabor a dólar, es decir los durables, moderando parcialmente el efecto contractivo que generan la baja de los salarios reales, la incertidumbre a la hora de gastar e invertir y el ajuste fiscal y monetario para intentar estabilizar las variables macro.

Eso se observó en la totalidad de los 7 meses del año: al crecimiento lo lideran los bienes de consumo durable, cuya producción mejoró 12,1% interanual en ese período, traccionados por la industria automotriz. El segundo puesto lo tuvieron los bienes de capital, con un alza de 10,4%. El tercero los intermedios con un incremento de 2,4%. Finalmente los de uso no durable subieron 1,9%.

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