La industria vuela en V. El resto de la economía no. Las fábricas continúan reencendiendo las máquinas, luego del desplome histórico de marzo-abril. A esta altura, como muestran los números oficiales, ya lograron superar tanto los niveles de producción de la previa a la pandemia como los de uso de sus instalaciones. La dinámica está dentro de lo esperado, por la recomposición de stocks propia de la salida de las recesiones abruptas. La actividad en general repunta más lento, en parte porque el consumo viene mostrando señales de vida pero todavía no demasiado claras.

Primero, y muy breve, los datos de noviembre: el Indec publicó el informe de Utilización de la Capacidad Instalada en la Industria (UCII). Las fábricas utilizaron el 63,3% durante el mes. Se trata del mejor registro desde fines del 2018 y quedó 3 puntos por encima de los niveles previos a la llegada de la pandemia al país. Por el lado de la producción, creció 3,5% en noviembre y ya superó por un pelo (0,2%) al pre Covid-19.

Desde el Ministerio de Desarrollo Productivo celebraron: "Confirma la mejora en la producción que venimos observando. Implica una mayor demanda de mano de obra y de hecho va en línea con la recuperación del empleo industrial, que ya acumula cinco meses".

El desplome de la industria, y de la producción de bienes en general, fue más veloz que el del consumo. Lo explicó a BAE Negocios el investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) y docente de la Universidad de San Andrés, Damián Pierri: "Las series de datos muestran que los inventarios cayeron y eso quiere decir que la oferta se desplomó más rápido que la demanda". Luego, el repunte que se está observando en los datos se trataría de un overshooting para equilibrar los stocks perdidos.

Pierri agregó: "La condición de almacenable que tienen los bienes hace que se puedan vender cosas que no se están produciendo. Lo que es servicios, al no ser almacenables, se ve afectado desde la demanda y la oferta por igual, cuando hay restricciones a los movimientos. En los bienes, en cambio, vos podés comprar el bien pero nadie lo está fabricando, porque el operario no puede ir a la fábrica. Los obreros de Smata y UOM estuvieron con salario al 75% porque no podían ir a trabajar. Pero los productos siguen disponibles. Y el efecto sobre los ingresos de la pandemia dependió de si la persona se quedó sin trabajo o no, y además hubo IFE. Es esperable que se pueda seguir consumiendo".

En los últimos meses del 2020, el consumo empezó a mostrar señales de vida. La recaudación de IVA DGI de diciembre, dato que da cuenta del gasto de los hogares en noviembre, cayó apenas 0,4% interanual real. El consumo medido por CAME cayó 6,7% interanual en noviembre y 8% en diciembre. Un desempeño mucho mejor al de las contracciones en torno al 50% entre marzo y mayo y al de junio y agosto, en torno al 25% promedio. Pero se trata, todavía, de registros negativos.

Desde la consultora PxQ afirmaron al respecto: "En lo que hace a la recuperación coexisten 2 escenarios. Por el lado de la oferta, la recuperación es tangible y sigue un ritmo constante. Por el lado de la demanda, la recuperación no es tan clara y muestra señales de debilidad. Este comportamiento da cuenta de que más allá de las restricciones a la movilidad, que se incrementaron a comienzos de año, sin recomposición de empleo y salarios se hace imposible la regeneración del consumo". 

El sector servicios será clave

Ahí entra el concepto señalado por Pierri. Al venir relativamente lento el consumo, esa velocidad menor impacta con un ritmo en simultáneo para los servicios. Al no ser almacenables, es la demanda de los hogares la que tracciona. En la industria, y los bienes en general, la recomposición de stocks moviliza el rebote en V: la oferta cae más rápido que el consumo y también repunta más rápido. 

Por eso el ritmo del rebote de la industria no representa al grueso de la actividad económica, que todavía opera 5% por debajo de los niveles de la prepandemia y en lugar de parecerse a una V luce como un símbolo de raíz cuadrada. 

Para Pierri, el arrastre estadístico para el PBI 2021 será de entre 4 y 7 puntos. Eso dependerá de cómo haya continuado, durante el último trimestre del 2020, la dinámica de los servicios. Si repuntaron mucho, la actividad mostrará (siempre y cuando no haya eventos inesperados) un crecimiento más cercano al 7% durante el año electoral. Y, si rebotaron poco, uno más en torno a la zona del 4%. Cabe recordar que la contracción del PBI en 2020 fue de entre 10% y 11%.

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Mariano Cuparo Ortiz

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