La dinámica de precios y su carácter más regresivo se resisten a dar tregua: durante junio la inflación de los indigentes, junto con la de los pobres, pegaron un fuerte salto y volvieron a niveles demasiado altos. La Canasta Básica Alimentaria (CBA), por caso, subió 3,6% durante el último mes del primer semestre del año. Por su parte, la Canasta Básica Total (CBT) anotó un incremento de 3,2%. La pobreza no dejó de crecer en la primera mitad del 2021 y se acercó al 42,8%.

En ese sentido, cabe destacar que el nowcast de pobreza del investigador de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), Martín Rozada, mostró que durante el primer semestre la incidencia de la pobreza pasó del 42%, tal como publicó el Indec para el cierre del 2020, hasta acercarse al mencionado 42,8%, de la mano de los saltos en la CBT, que marca el destino de la línea de pobreza. Es decir que unas 19.600.000 personas estuvieron en esa condición.

Luego de un pico de 5% en marzo, durante abril y mayo la variación de esa canasta, que a los alimentos de la CBA le suma otros bienes y servicios no alimentarios como el transporte, la educación, la salud y gastos de la vivienda, desaceleró a 3,4% y 2,4%, respectivamente. En junio volvió a acelerar a 3,2%. Algo similar, pero peor, pasó con la línea de la indigencia, que del 4,5% de marzo desaceleró a 3,9% y 2,8% durante abril y mayo, pero pegó un salto a 3,6% en junio.

Una buena: el relevamiento semanal del precio de los alimentos y bebidas, realizado por la consultora LCG señaló que, en lo que va de julio, se viene mostrando una cierta desaceleración. Mientras que julio terminó con un alza de 3,4%, parecido al de la CBA del Indec, en las primeras dos semanas el índice se fue moderando en sus incrementos. Así, la segunda quincena terminó con un alza promedio para las últimas cuatro semanas de 3%. Ya en la primera semana había desacelerado a 3,1%.

Con la lupa un poco más afinada, el índice registró en la segunda semana de julio un incremento de 0,5%, es decir 0,6 punto por debajo del 1,1% que se había dado en la primera semana del mes y en la última de junio.

Los datos fueron publicados por el Indec a través del informe de Valorización mensual de la canasta básica alimentaria y de la canasta básica total, correspondiente a junio y al Gran Buenos Aires. Una familia tipo, formada por cuatro integrantes y, detalle no menor, propietaria de su vivienda, necesitó $66.488 para no ser considerada dentro del universo de pobreza. El último dato oficial ubicó a ese universo en el 42% de la población. Y se descarta que empeoró en los seis meses siguientes.

En cambio, la misma familia tipo, que no paga alquiler, precisó un ingreso de $28.413 para no caer por debajo de la línea de la indigencia. Según el Indec, en el segundo semestre del 2020 la proporción de la población que quedó por debajo de esa frontera, dentro de los principales 31 aglomerados urbanos del país, llegó al 10,5%.

El salario mínimo no alcanza 

Cabe destacar que, de esta forma, un salario mínimo, vital y móvil no alcanzó en junio para sostener a una familia en el cumplimiento de sus necesidades alimenticias, tomando en cuenta los requerimientos normativos kilocalóricos y proteicos imprescindibles. En ese entonces se ubicaba en $24.408. A partir del 1 de julio pasó a $27.216 lo que, por cierto, tampoco alcanza para cubrir los costos de una CBA. 

El 1 de agosto, según el último decreto, pasará a $28.080, lo que tampoco es suficiente para cubrir una CBA de junio. Y, vale tener en cuenta, para colmo su costo habrá seguido subiendo durante los meses siguientes.

Para colmo, tal lo dicho, el costo de la CBA y la CBT apunta a familias que son propietarias, es decir que no pagan alquiler. Al ingreso necesario para llegar a fin de mes por parte de los hogares, en los casos contrarios, hay que sumarle el costo de la vivienda. Según un informe del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO), durante junio un alquiler en la CABA trepó hasta los $45.000, en promedio, para el caso de un 2 ambientes.

Es decir que, para permanecer fuera de la pobreza, un hogar que alquila precisó en total un ingreso familiar de $111.488, es decir el equivalente a 4,5 salarios mínimos de ese momento.

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Mariano Cuparo Ortiz

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