Precios

La inflación de marzo saltó a 7,7% y presiona sobre la tasa de interés

Las consultoras privadas habían estimado 7%. Con una suba mensual de 29,1% en Educación, la marca del mes quedó como la más alta desde marzo de 2002

La inflación en marzo marcó 7,7%, informó este viernes el Indec. De esta forma, el Índice de Precios al Consumidor acumuló un alza de 104,3% desde igual mes del año pasado. De estos, 21,7 puntos porcentuales corresponden a lo que va de 2023. Se trata de la marca mensual más alta desde marzo de 2002.

Este 7,7% tomó por sorpresa a las consultoras cuyas estimaciones promediaban el 7% y puso en alerta al Gobierno ante una nueva marca exhorbitante en los precios de los alimentos. Si bien no fue tan alta como el 9,8% de febrero, el capítulo de Alimentos y Bebidas no alcohólicas tuvo una suba del 9,3% en el mes.

 

Como suele suceder en cada marzo, los precios estacionales lideraron las subas con un 9,3%. Educación, con un salto del 29,1% mensual, quedó a la cabeza de todos los capítulos que componen el IPC. Le siguió Prendas de vestir y calzado con un aumento del 9,4%.

Así y todo, son los Alimentos y Bebidas los que ponderan en un 40% en la composición del IPC y este capítulo "fue el que más incidió en todas las regiones. Al interior de la división, sobresalió la suba de Carnes y derivados. A su vez, aunque con menor magnitud, se destacaron las subas en Verduras, tubérculos y legumbres, seguidas por Leche, productos lácteos y huevos; y nalmente por Frutas", aclararon desde el Indec.

"También se destacaron los aumentos de cigarrillos, dentro de Bebidas alcohólicas y tabaco (8,3%); de los servicios de agua, gas y electricidad en algunas regiones, en Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles (6,5%); y de combustibles y transporte público, dentro de la división Transporte (5,3%)", señalaron.

El fuerte salto en el ritmo de los precios se vio en todo el país, pero con mayor intensidad en la región de Cuyo (7,9%), en la Pampeana y en el Gran Buenos Aires (7,8%). Por el contrario, el el Noreste el aumento fue del 6,2%, mientras que en la Patagonia fue del 7% y en el Noroeste, del 7,3%.

Desde el punto de vista macroeconómico, el dato más duro viene del lado de la inflación núcleo, que desde septiembre venía promediando el 5,8%, en febrero escaló a 7,7% y en marzo cedió al 7,2%. Para Camilo Tiscornia, economista de C&T Asesores Económicos, "ambas tasas son más elevadas que las de meses previos, reflejando que la tendencia de fondo de la inflación parece haberse ubicado un escalón más arriba".

 

Así, pese a la baja, esta cifra que marca la tendencia suyacente de los precios pone de relieve que las expectativas inflacionarias se ubicarán por encima de la tasa de interés de referencia del Banco Central, actualmente de 6,5% mensual.

“Marzo presentó un número de inflación sumamente elevado –reconoció el secretario de Política Económica-. Como aspectos particulares, cabe mencionar aumentos de bienes y servicios regulados, que suelen aumentar en esta época del año como educación (29,1%), aumentos en rubros estacionales muy fuertes  como frutas (14,2%) y verduras (9,1%), a lo que se sumó el aumento en indumentaria (9,4%) por cuestiones de cambio de temporada. Durante el primer trimestre del año, la sequía, las altas temperaturas y la gripe aviar generaron su mayor impacto sobre  frutas, verdura, carne vacuna, pollo y huevos, los cuales aportaron en su conjunto 2,1 puntos porcentuales a la inflación de marzo".

"La sequía y la gripe aviar influyeron en aumentos del 11,5% en la carne vacuna y del 26,7% en el pollo con una significativa incidencia  en el IPC. Si consideramos la inflación núcleo y le restamos la cane, la suba habría sido del 6,5%, que igualmente es un registro muy alto, aunque un escalón por debajo de la suba general del IPC. Seguiremos procurando bajar la inflación, combinando políticas fiscales y monetarias que sigan siendo consistentes con tasas de inflación mucho más bajas, junto a políticas de ingresos (acuerdos con empresas y otras), que coadyuven a frenar los aspectos inerciales de las altas tasas de inflación”, agregó Rubinstein.

Los efectos monetarios

De esta forma, el número dos de Sergio Massa adelantó que el próximo jueves el Banco Central se expedirá sobre la tasa de interés. Y en el mercado ya dan por decontado que se vendrá una nueva suba de tasas porque así lo exige en Acuerdo con el FMI.

“Pensábamos que iba a estar un poco debajo de 7%, si bien es un mes de alta estacionalidad como efectivamente se vio en los porcentajes de educación e indumentaria, el número es muy alto y le pone un piso muy importante al  resto del año. El punto es que más allá de las intenciones y del despliegue de herramientas para combatir la inflación, estas parecen ser poco efectivas, previsiblemente. Y cuando resultan efectivas, lo son por plazos cortos. Más allá de las intenciones, no se esperan grandes cambios porque la  autoridad económica no genera la confianza necesaria”, dijo a BAE Negocios el economista Pablo Besmedrisnik  de Invenomica/VDC.

En este sentido, es llamativo el dato que publicó el último informe monetario del Banco Central. La base monetaria, es decir la cantidad de dinero que el público tiene en efectivo o en cuentas bancarias a la vista, cayó al 4,2% del PBI, el mínimo en al menos dos décadas, señal del repudio general al peso.

“En los últimos doce meses, la inflación subió 104% y la base monetaria subió 49% incluso con la economía creciendo en buena parte del período. Esto refleja que la gente escapa del peso y busca refugios alternativos: en el consumo, en bienes durables, en el dólar o en instrumentos que actualizan como las Leliqs. Y en febrero y marzo, este fenómeno se exacerbó: mientras los precios subieron un 15%, la base monetaria creció solo 3%, pero ahora no hay crecimiento. Esto indica que la velocidad de circulación del dinero también aumentó. Todo esto hace que la brecha se mantenga con los dólares de referencia consolidados en torno a los $400 y que el dólar oficial no sea un valor representativo para la economía. Por más esfuerzos de tasa, lo que esta aceleración inflacionaria muestra es que la herramienta monetaria no está funcionado”, agregó Besmedrisnik.