El 2021 arrancó con una continuidad en la dinámica de recuperación económica traccionada por la inversión. Si bien el consumo privado siguió en números positivos, la formación de capital lo superó por mucho y llegó a su máximo de participación sobre el producto en al menos cinco años. Así, mientras que el gasto de los hogares trepó 2,9% desestacionalizado en el primer trimestre del año, el de las empresas con fines productivos lo hizo al 6,1%. El PBI, por su parte, creció 2,6%. Un dato no menor: los tres volvieron a desacelerar su recuperación.

La Dirección de Cuentas Nacionales del Indec publicó el Informe de avance del nivel de actividad del primer trimestre, que mostró cómo llegó la economía a la segunda ola. Si bien hubo crecimiento, fue en plena desaceleración y con dos tropezones en febrero y marzo, tal como mostró el Emae. El que traccionó fue enero. 

La recuperación de la inversión, con todo, sigue siendo destacable y quedó 38,4% por encima de los niveles previos a lo peor de la pandemia, es decir, al comparar con el primer trimestre del 2020. El consumo, en cambio, quedó 0,7% por debajo de los niveles previos al desplome del segundo trimestre del año pasado. 

La diferencia en la velocidad de recuperación del consumo y la inversión se da por varios factores. Un informe reciente de PxQ señaló dos. Por un lado destacó el impacto de la incertidumbre pandémica sobre los hogares: “Si bien en un primer momento la pandemia afectó por igual a oferta y demanda, una vez que se flexibilizaron las restricciones a la circulación la producción de bienes y la construcción reflejaron una rápida recuperación, mientras que el consumo se vio limitado por la baja movilidad y el miedo al contagio”.

Y por otro se refirió al ahorro forzado en bienes durables por la debilidad del peso y el cepo: "En Argentina particularmente la debilidad del peso llevó a que ante un ahorro forzoso en ciertos sectores que vieron reducidas sus posibilidades de gasto se destine una parte del excedente a bienes durables y construcción/refacción de la vivienda”. 

Además, el profesor de la Universidad Carlos III de Madrid e Investigador del IIEP-BAIRES, Damián Pierri, agregó otra explicación: “Los empresarios están defendiendo mejor su ingreso contra la inflación que los trabajadores y eso impacta en la riqueza vis a vis los salarios. La paritaria termina siendo negociada a cambio del empleo, eso opera como un ancla y hace que el salario se retrase. No es el caso de las rentas, que estan asociadas a la tierra, y de los beneficios, a las ganancias de las empresas, que son las que tienen capacidad de mover los precios”.

Y agregó: “Esto afecta al comportamiento relativo del consumo. Las exportaciones y la inversión, máxime después del pico observado en el último trimestre del 2020, dependen más de otras medidas de ingreso, las cuales también se estacionan en pesos debido al cepo. Los componentes de la demanda más vinculados a rentas y beneficios tuvieron mejor suerte, lo que se refleja en los niveles de los saldos reales contra los salarios reales. Eso porque tienen mejores herramientas para ajustar sus remuneraciones en contextos inflacionarios”.

La inversión sigue ganando importancia relativa

Para que la inversión crezca, primero las empresas tienen que ganar dinero. En este caso, al comparar masa salarial con excedente de explotación de las empresas, tal como observó Pierri, se observa que el ajuste del salario en los últimos años llevó al consumo a caer más y recuperarse más lento que el resto de los factores de la demanda que traccionan al PBI, como la inversión.

Además, la formación bruta de capital fijo llegó a una participación de 17,3% sobre el PBI, en la medición a precios corrientes, que es el máximo al menos desde el tercer trimestre del 2011, cuando llegó a 18,1%. El dato es importante y muestra la recuperación tras el 9,8% del segundo trimestre del año pasado, que encendió las alarmas ya que, según las estimaciones privadas, semejante nivel, bien por debajo del piso del 12%, significaba destrucción de capital. Es decir, pérdida de capacidades productivas por no poder suplir su desgaste.

Cabe destacar que aunque en términos relativos al PBI está en su punto máximo, todavía está lejos de alcanzar su pico en términos absolutos. El récord de inversión de 2017 está 20,1% por encima de los niveles actuales, al comparar los valores a precios constantes del 2004.
El consumo sigue recuperando posiciones en comparación con el PBI y pasó del 59,2% en el cuarto trimestre del 2020 al 65% en el primer trimestre del 2021. Sin embargo, continúa por debajo del 68,7% de principios del año pasado.

Más notas de

Mariano Cuparo Ortiz

El Tesoro quiso estirar vencimientos y el mercado lo castigó

El Tesoro quiso estirar vencimientos y el mercado lo castigó

La recaudación tributaria cayó 4,1% real

La recaudación tributaria cayó 4,1% real

El primer semestre fue una lluvia de dólares ¿Y ahora?

El primer semestre fue una lluvia de dólares

Pese a que el consumo sigue flojo, la actividad creció en junio

Pese a que el consumo sigue flojo, la actividad creció en junio

Finanzas priorizó aliviar los vencimientos de corto plazo

Finanzas priorizó aliviar los vencimientos de corto plazo

Tras dos meses de racha, el BCRA tuvo que vender dólar oficial

En las últimas jornadas, el BCRA ya desaceleró bastante el ritmo de adquisición de dólar oficial

El consumo cayó en mayo y el Gobierno busca impulsarlo

El consumo cayó en mayo y el Gobierno busca impulsarlo

Los envíos al Tesoro ya son la principal fuente de emisión

Se aceleró el ritmo de impresión de billetes en julio

La inflación de los pobres volvió a pegar un salto en junio

La inflación de los pobres volvió a pegar un salto en junio

Sigue en baja: el PBI cayó 0,7% en lo que va del 2021

Sigue en baja: el PBI cayó 0,7% en lo que va del 2021