Otra mala noticia para los indicadores sociales: la línea de pobreza se volvió a acelerar con mucha fuerza y marcó una suba de 3,2% en septiembre, luego de dos meses de tregua. Así, una familia tipo de cuatro integrantes, propietaria, pasó a necesitar un ingreso de $70.532 para no ser considerada pobre. Pero, además, la línea de indigencia, el dato cuya estadística empeoró durante el primer semestre, también se disparó y marcó un alza de 2,7%, luego de un agosto de variación casi nula.

Los datos fueron publicados por el Indec a través del informe Valorización mensual de la canasta básica alimentaria y de la canasta básica total, correspondiente a septiembre, en el Gran Buenos Aires. 

Así, una familia tipo de cuatro integrantes, que no paga alquiler, pasó a necesitar un ingreso de $30.013 para no ser considerada dentro de la indigencia. En el último año, este indicador, identificado como la Canasta Básica Alimentaria (CBA) sufrió un incremento de 54,5%. Es decir que la inflación de los indigentes estuvo por encima de la inflación general.

Por su parte, la Canasta Básica Total (CBT), que marca la evolución de la línea de pobreza, trepó 49,4%. Un nivel altísimo para un indicador clave como la inflación de los pobres, pero algo por debajo del 52,5% del IPC Nacional en su variación interanual.